Rousseff ya trabaja sin descanso en la transición

Se reunió con dirigentes del PT para coordinar los próximos pasos; Palocci, con un cargo clave

BRASILIA.- Apenas unas horas después de su amplio triunfo por 12 puntos en las elecciones presidenciales, Dilma Rousseff reanudó ayer su frenética actividad, como en los últimos días de campaña. Pero esta vez lo hizo con un objetivo distinto: lograr una transición sin sobresaltos hasta el 1° de enero, cuando se convertirá en la sucesora de Luiz Inacio Lula da Silva y la primera presidenta de Brasil.

Por la mañana, la mandataria electa recibió en su residencia de Lago Sul, un exclusivo barrio de Brasilia, a altos dirigentes y funcionarios que desempeñarán un papel clave en el traspaso de poder. Asistieron a la reunión el presidente del PT, José Eduardo Dutra; el ex ministro de Economía de Lula y coordinador de la campaña del PT, Antonio Palocci; el asesor especial de la presidencia para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, y Giles Azevedo, un histórico asesor de Dilma, que fue su mano derecha durante el paso de la presidenta electa por la jefatura de gabinete de Lula.

"La fiesta fue ayer. Ahora es momento de trabajar", declaró Palocci, para resumir el clima del encuentro.

Según la prensa local, este dirigente petista podría ser nombrado oficialmente mañana coordinador del equipo de transición de Dilma junto con el ex gobernador de Belo Horizonte Fernando Pimentel.

De este modo, Palocci volverá a realizar la tarea que desempeñó en 2002, cuando fue el interlocutor del PT con el gobierno saliente de Fernando Henrique Cardoso, durante la etapa de traspaso a Lula. En tanto, Dutra sería el coordinador político del equipo, junto con el secretario general del PT, José Eduardo Cardozo.

Algunas fuentes cercanas a Dilma afirmaban que la presidenta electa se tomaría un descanso desde hoy en Rio Grande do Sul y que el sábado volverá a Brasilia para acompañar a Lula a una visita a países africanos y a la cumbre del G-20, en Corea del Sur.

Por su parte, García, que coordinó la elaboración del programa de gobierno de Rousseff, declaró que Dilma buscará en breve que se pongan en marcha acciones de monitoreo de la política económica para instrumentar las medidas que anticipó anteanoche, en su primer discurso como presidenta electa.

En esa alocución, prometió mejorar la calidad del gasto público sin propiciar un ajuste que recaiga sobre programas sociales y afirmó que tendrá una posición firme en los foros internacionales para propugnar regulaciones multilaterales que limiten la especulación y así "la volatilidad de capitales y monedas".

Si bien la mandataria electa parece avanzar a toda marcha en la coordinación del traspaso (el sábado sería la primera reunión oficial de su equipo), y hasta ya hay elegido un lugar para las reuniones del llamado "gobierno de transición" (el Centro Cultural Banco de Brasil de esta ciudad), no parece tan claro quiénes serán los interlocutores del lado de Lula.

Sucede que el jefe de gabinete a cargo, que por decreto debería encarar el trabajo con el equipo de Dilma, Carlos Eduardo Esteves, está en el puesto interinamente y fue nombrado a toda prisa a causa del affaire Erenice Guerra, la reemplazante de Rousseff como jefa de gabinete del presidente, que debió alejarse del cargo en septiembre pasado, envuelta en un escándalo de tráfico de influencias.

Gesto al sector financiero

Así las cosas, Esteves es un "sustituto de la sustituta" de Rousseff en el gobierno, por lo que muchos analistas consideran que no tendrá un papel de peso en el traspaso. Algunas versiones indican que será nombrado en su reemplazo el ministro de Planeamiento de Lula, Paulo Bernardo, de buena llegada a Dilma, que así quedaría posicionado para ser el próximo jefe de gabinete, cargo para el que también se menciona a Palocci.

Ayer, en tanto, se supo que Lula recomendó a Dilma que mantuviera en sus puestos al ministro de Economía, Guido Mantega, y al presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, como una señal al sector financiero, en momentos en los que inquietan la sobrevaluación del real y la guerra mundial de monedas

Comentá la nota