Los últimos movimientos de los díscolos caudillos del Peronismo opositor dan la razón a quienes decían que el espacio era producto del espanto. Hubo fuertes cruces entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde, y Mario Das Neves teme que los “pesos pesados” del espacio vayan hacia un arreglo con Mauricio Macri
Los primeros pasos fueron tropezones. Al poco de comenzar a andar, Francisco De Narváez tuvo una serie de faltazos a los encuentros programados por los cruzados y ahí mismo comenzaron los rumores de ruptura. La prematura partida de Carlos Reutemann les dio vigor, y los permanentes cruces que los restantes miembros sostienen a diario confirman aquellas precoces lecturas.
La posibilidad concreta de que se adelanten las internas en el espacio, idea que impulsan los Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde –los caudillos con aparatos más consistentes-, pusieron en alerta a los socios menores. Es que, reniegan por lo bajo, se alejaron de la interna kirchnerista aduciendo “falta de garantías” para meterse directamente en la boca del lobo.
A los temores de Das Neves y Solá, se suma el temor de que el Peronismo Federal termine siendo la plataforma de lanzamiento de Mauricio Macri, que no reniega de sus intenciones presidenciales y, sin un sustento fuerte para darles rienda, estaría dispuesto a aceptar el apoyo del aparato Duhaldista.
La interna de los federales pasa de ser mera especulación y toma forma a través de las declaraciones de Mario Das Neves. EL chubutense manifestó esta tarde que "Puerta, Romero y Duhalde plantean un camino sin retorno de alianza con Macri", y se mostró muy en desacuerdo con esa posibilidad.
Respecto a su propio futuro y teniendo en cuenta el marco, Das Neves avisó que "si no están dadas las cosas, estaremos en (las internas abiertas, simultáneas y obligatorias de) agosto. Ya estuvimos charlando con Felipe (Solá) y con (Francisco) De Narváez para definir cuál es la situación".
No es el único cruce que mantuvieron los federales. Hoy, Eduardo Duhalde sugirió que Felipe Solá es un imbécil si adhiere a la tesitura del kirchnerismo acerca de los pedidos del lomense en pos de reponer el orden.
En rigor, Solá había arrojado la primera piedra al calificar a Duhalde de “derechoso” a raíz del discurso con el que busca instalarse entre el electorado. El “cabezón” recogió el guante y replicó con dureza: sin nombrarlo, lo incluyó entre “los imbéciles que creen que el orden es de derecha. A esa gente, que me diga si conoce un país de Izquierda que no sea ordenado”.







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