El jefe de Gobierno y el ministro del Interior conversaron en Casa Rosada en torno a la agenda por el coronavirus
Cuarenta y ocho horas después de oficializar, junto a otros tres distritos, que desoiría el consejo presidencial de habilitación de salidas diarias de una hora para amenizar el aislamiento, Horacio Rodríguez Larreta pasó por la Casa Rosada para reunirse durante un buen rato con Eduardo “Wado” de Pedro, un encuentro de “coordinación para contener los efectos de la pandemia”.
La reunión, parte de las conversaciones regulares que mantenían ambos funcionarios desde principio de año y que se incrementaron con el avance del coronavirus en el país, cobra otra relevancia por los chispazos comunicacionales y políticos del fin de semana tras la decisión de Alberto Fernández de oficializar las salidas recreativas en todo el territorio, un anuncio que si bien había sido analizado entre la Casa Rosada y los gobernadores en la previa, sorprendió a las administraciones provinciales y a la Ciudad.
Rodríguez Larreta llegó solo a Casa Rosada y pasó directo al despacho del ministro del Interior: “Acordaron seguir trabajando en una agenda común para los próximos 10 días y seguir evaluando la situación en la zona metropolitana, principalmente en lo referido al tránsito y circulación de personas, así como en las medidas de seguridad en el transporte público de pasajeros”, comunicaron después del encuentro.
A la misma hora, Alberto Fernández llegaba a Vicente López, el segundo distrito con más casos positivos de COVID-19 de la provincia de Buenos Aires, para recorrer un hospital de campaña con el intendente Jorge Macri. La primera foto del jefe de Estado con barbijo. Por la pandemia, el Presidente trabó una estrecha relación con el primo del ex presidente. En parte, para pasar por alto a la figura de Axel Kicillof.
Alberto Fernández y el intendente de Vicente López, Jorge Macri
El domingo, Rodríguez Larreta y sus pares bonaerense, santafesino y cordobés –Kicillof, Omar Perotti y Juan Schiaretti, respectivamente– firmaron un comunicado conjunto en el que rechazaron la flexibilización del aislamiento social, preventivo y obligatorio en relación a las salidas diarias de una hora, en radios de 500 metros, anunciadas por el jefe de Estado en el mensaje grabado y sin preguntas del sábado por la noche.
“Se me pasó”, dijo ayer el Presidente en declaraciones radiales cuando le consultaron por qué no había aclarado que el esparcimiento al aire libre quedaba a consideración de las provincias. Pero aprovechó para mandar un mensaje: “Igual los gobernadores me pidieron cosas peores”, dijo.
El anuncio del sábado de prórroga de la cuarentena obligó a Rodríguez Larreta a convocar de urgencia a sus colaboradores para definir cómo seguir en torno al mensaje presidencial. Lo mismo sucedió con Kicillof. Recién hacia el final del domingo el jefe de Gobierno y sus colegas mencionados hicieron pública la decisión de continuar con la cuarentena con las mismas restricciones que ahora.
El viernes, 24 horas antes del anuncio, el jefe de Gobierno había participado junto a los 23 gobernadores y durante más de tres horas de la teleconferencia con Fernández en la que terminaron de consensuar la prolongación del aislamiento.
El domingo, los principales matutinos publicaron una solicitada con la adhesión de todas las provincias y la Ciudad a la política sanitaria implementada por la Casa Rosada desde mediados de marzo para enfrentar la pandemia.
Al rato, el jefe de Gobierno, Kicillof, Schiaretti y Perotti tomaron distancia del Gobierno nacional. A pesar de la sorpresa, Rodríguez Larreta, que suele ser reservado en sus consideraciones políticas con sus adversarios, prefirió no hacer críticas al Presidente. En privado, incluso, aseguran que rescató la “paciencia” del jefe de Estado de escuchar e interactuar con cada uno de los gobernadores.
En medio de esos cortocircuitos, el jefe de la Ciudad visitó hoy Casa Rosada. La crisis en torno al coronavirus es más relevante que cualquier rencilla para todos los actores.






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