La Rioja y sus desafíos en 2016 ante un nuevo escenario político

La Rioja y sus desafíos en 2016 ante un nuevo escenario político

Un nuevo gobernador como Sergio Casas sin reelección y una oposición alineada con Nación de la mano del ministro macrista Julio Martínez es el saldo de un 2015 netamente electoral. De hecho, estos referentes de cada espacio pueden sentirse los grandes ganadores del año pasado en lo político. Pero de su madurez como dirigentes dependerá en gran parte el futuro de La Rioja en los próximos 4 años, de intentar avanzar en las enormes demandas que tiene la comunidad. Análisis.

El año que terminó dejó dos grandes ganadores en la política riojana. Uno fue Sergio Casas, que pese a todas las dificultades por las internas dentro del propio justicialismo, logró convertirse en gobernador.

Sin embargo, el escenario que le toca afrontar no es el que esperaba en absoluto, ya que el peronismo nunca imagino que su candidato a presidente Daniel Scioli perdería la elección nacional y la Casa Rosada quedaría en manos del candidato de Cambiemos, Mauricio Macri.

Este fue un duro golpe para el oficialismo riojano, ya que tiene claro la dependencia económica que la provincia tiene de Nación. Tal es así que solo recauda de forma autónoma 1 de cada 10 pesos que gasta.

Sin embargo, Casas se muestra como un hombre abierto al diálogo y ello le jugó a favor en el hecho de que el macrismo le haya abierto las puertas y le haya permitido, al menos, pagar sueldos y aguinaldos en tiempo y forma tras recibir las arcas de la Casa de las Tejas en rojo.

También es real que el macrismo necesita de los votos de los legisladores nacionales de cada provincia en el Congreso de la Nación, y el oficialismo riojano aún conserva dos diputados y tres senadores, que no es poco para negociar.

El otro gran ganador, más allá de haber perdido la gobernación el 5J del 2015 es Julio Martínez. Es que pese al traspié, según él por trampas del sistema electoral como las colectoras, ratificó su liderazgo en Fuerza Cívica y logró que su espacio de un verdadero batacazo en las elecciones legislativas, donde sus candidatos vencieron al ex gobernador Beder Herrera y le arrebataron una banca al PJ.

Este resultado, más su aceitada relación con el referente radical Ernesto Sanz, socio político de Mauricio Macri, lo eyectó al poderoso cargo que hoy ocupa en el gabinete nacional. Nada más y nada menos que ministro de Defensa de la Nación.

Con ello, Martínez y su dirigencia tiene ‘all access’ a todos los despachos de la Casa Rosada y del propio presidente de la Nación, con lo que ello implica para un político de una provincia tan dependiente como La Rioja.

En ese contexto, tanto Casas como Martínez en los últimos días del 2015 se mostraron abiertos al diálogo, pero poniendo concesiones. El primero pide que lo dejen gobernar sin ponerle palos en las ruedas. El segundo dice que siempre y cuando haya transparencia en el manejo de fondos y que eso no se negocia.

La realidad es que de la relación política madura que puedan forjar, pese a ser de distinto color político, depende el futuro de al menos los próximos 4 años de La Rioja, que necesita obra pública, viviendas, mejores sueldos y mejor salud, entre otros aspectos a mejorar.

Los riojanos los estarán mirando y esperando gestos que no sean en beneficio propio y si en beneficio de la comunidad. Los riojanos quieren diálogo entre oficialismo y oposición para poder crecer. De estos dos hombres y sus equipos dependerá este anhelo, que puede convertirse en realidad trabajando todos en conjunto sin dejar de lado sus convicciones y sus banderas políticas.

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