Este es un mes que Barack Obama no olvidará en su vida. En sólo diez días tuvo una mala noticia detrás de otra: el país sufrió el peor drama militar en mucho tiempo; poco faltó para que entrara en default y, por primera vez, le bajaron la nota de confiabilidad crediticia, a lo que se suma ahora el revuelo porque decidió dejar Washington e irse un par de semanas a la costa con su familia.
Hacía más de dos meses que Obama, su mujer y sus dos hijas tenían pensadas sus vacaciones. Pero lo malo es que las anunciaron ahora, y eso, en el escenario de crisis, no parece la mejor idea. "El presidente puede caminar y masticar chicle al mismo tiempo", defendió el vocero presidencial. Con eso, Jay Carney quiso decir que, por más que Obama se aleje de la ciudad, seguirá conectado con el día a día.
Pero el asunto no cayó bien. Los blogs ardieron de indignación y de ironía: "Mejor que se vaya, de lo contrario, quizás el país termine ardiendo como Europa", decía un comentario de un lector de The Wall Street Journal.
Los republicanos, por su parte, se frotan las manos, mientras no pocos demócratas, sin negarle el "merecido descanso" al jefe, no disimulan que les hubiese gustado otro tipo de paseo y no el alquiler de una suntuosa finca en la cotizada isla de Martha's Vineyard, a 50.000 dólares la semana. "No es la mejor idea hacer un programa de este tipo cuando hay millones de compatriotas angustiados porque no tienen trabajo ni dinero para pagar sus cuentas", admitió a La Nacion un asesor legislativo demócrata.
"Queremos saber qué pasará si necesitamos una reunión urgente con el presidente", desafió el senador republicano Mitch McConnell, para echar un poco más de leña al fuego.
Pero muchos fueron en defensa del líder. "Es obvio que todo presidente necesita tomarse una pausa más allá de la Casa Blanca. Es necesario que tengan un tiempo de reflexión antes de que se vuelvan a subir al ring", dijo Mike McCurry, que fue vocero del ex presidente Bill Clinton.
Tal vez lo que más indignación haya causado fue la elección del cotizado balneario como destino. "Esto nos costará millones de dólares de las arcas públicas", era ayer la protesta cuando se conocieron los desplazamientos de personal que requerirá el descanso presidencial.
"Yo entiendo que muchos, en la izquierda, pueden estar desencantados con Obama en estos días", admitió Allan Lichtman, experto en Historia de los Presidentes de este país de la American University. "Pero a ellos les serás más difícil encontrar consuelo con los republicanos", añadió.
El vocero Carney, en tanto, se mostró confiado en que "nadie, en realidad, esté molesto porque Obama se vaya de vacaciones unos días"..


Comentá la nota