En un año de duro ajuste fiscal, la Cámara de Diputados será presidida por un crítico del gobierno, Eduardo Cunha, que pertenece a un partido aliado del PT
El Congreso brasileño se acaba de volver un campo minado para Dilma Rousseff . Pese a los intensos esfuerzos del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), la Cámara de Diputadoseligió anteanoche como su presidente a Eduardo Cunha, que, aunque pertenece a un partido aliado del gobierno, tiene un perfil autónomo, con un historial muy crítico de la presidenta, que promete complicarle la agenda legislativa en medio de un duro año de ajuste fiscal.
"Nosotros buscamos la independencia del Congreso. No nos convertiremos en opositores, pero tampoco seremos sumisos", advirtió Cunha, representante del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Río de Janeiro, y al que la prensa local comparó con el maquiavélico e inescrupuloso Frank Underwood, personaje que interpreta el actor Kevin Spacey en la serie política estadounidense House of Cards.
Desde el Palacio del Planalto, Dilma buscó de diversas formas y con ministros enviados especialmente al Congreso bloquear la designación de Cunha, de 56 años, e intentó imponer al candidato del PT, Arlindo Chinaglia. Pero algunas traiciones de última hora en la base izquierdista oficialista inclinaron la balanza a favor de Cunha. Obtuvo 267 votos de los 513 de la Cámara baja, entre ellos varios apoyos del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha), liderado por el senador Aécio Neves, ex candidato presidencial el año pasado, y que prometió una férrea oposición al gobierno.
Será la primera vez que el PT gobierne con un presidente de la Cámara de Diputados adverso desde que llegó al poder en 2003, con Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010). El cargo no sólo es importante porque es el segundo en la línea sucesoria (después del vicepresidente, Michel Temer, correligionario del PMDB), sino que además tiene la potestad de definir cuáles proyectos se debaten y cuáles no en la pauta del Congreso, y es quien decide si acepta o no pedidos de inicio de juicio político (impeachment) contra las autoridades elegidas, incluyendo el jefe del Estado.
En las votaciones que siguieron a la instauración de la nueva Legislatura fruto de las elecciones de octubre, el PT también perdió el control de algunas comisiones importantes, como las de Constitución y Justicia, Finanzas y Tributos, y todos los cargos en la Mesa Directiva de la Cámara.
Se trata de grupos clave en momentos en que Dilma enfrenta fuertes resistencias en su coalición por el ajuste fiscal con el que busca poner en orden las cuentas públicas, en tiempos de un decepcionante desempeño económico, y cuando ella misma es blanco de crecientes acusaciones por su responsabilidad en el escándalo de corrupción que sacude a la empresa petrolera estatal Petrobras.
"La derrota del PT fue un golpe para Dilma. Su vida, a partir de marzo, va a volverse un infierno. Se viene el impeachment", se aventuró Levy Fidelix, presidente del Partido Renovador Laborista Brasileño, que respaldó la candidatura de Cunha.
Sin embargo, el propio Cunha está sospechado de haber sido beneficiado por los sobornos pagados a ejecutivos de Petrobras por constructoras que querían asegurarse contratos con la petrolera. Su nombre estaría entre los de la treintena de políticos a los que, bajo sigilo, delató ante el Ministerio Público el detenido ex director de Abastecimiento de Petrobras Paulo Costa, a cambio de una reducción en su condena. La lista comenzará a conocerse a fines de este mes, cuando la justicia los acuse ante el Supremo Tribunal Federal.
Y otro de los políticos sospechados de integrar la nómina de beneficiados es Renan Calheiros -también del PMDB, pero muy en línea con las políticas del gobierno-, que anteanoche fue reelegido presidente del Senado.
En un intento por superar las divergencias con Cunha cuanto antes, la presidenta ayer lo llamó por teléfono para felicitarlo, mientras que el vicepresidente Temer se reunió con él para calmar el ambiente.
"Fue una conversación amistosa -dijo Cunha luego de la charla con Dilma-. Naturalmente, vamos a tener que conversar, eso es inevitable. Los poderes tienen que ser independientes; nosotros predicaremos la independencia, pero tenemos que ser armónicos. La relación no se define con palabras, se define en su contexto cotidiano. Es una relación institucional."
En tanto, en un mensaje enviado al Congreso para marcar el inicio de la actividad legislativa, Dilma subrayó que su gobierno continuará promoviendo el combate de la corrupción y advirtió que en materia económica no habrá recesión, contrariamente a lo que indican otras proyecciones.
"El pueblo no quiere retroceso. Ése es el mensaje de la calle y de las urnas. Hemos garantizado el combate de la corrupción sin tregua", escribió, y agregó que impulsará un reequilibrio fiscal gradual.
"No promoveremos recesión ni retroceso (...) Los ajustes son parte del día a día de la economía y nunca son un fin en sí mismo", añadió la presidenta, mientras tendía puentes para tener la mejor convivencia posible con el nuevo Poder Legislativo.
UNA PIEDRA EN EL ZAPATO PARA LA PRESIDENTA
Eduardo Cunha le envió un claro mensaje al gobierno
"No seré sumiso al gobierno. No defraudaré a mis votantes, voy a cumplir exactamente lo que prediqué en la campaña. El PMDB no es vasallo del gobierno federal""Buscaremos enaltecer y realzar la independencia del Parlamento. Independencia que no quiere decir oposición, pero tampoco nadie me verá doblegarme""Todos los que osan enfrentar al Partido de los Trabajadores acaban volviéndose enemigos y víctimas de toda suerte de ataques. Nosotros fuimos víctimas"



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