La revisión del Promeba pone en vilo a 5.000 familias

La Secretaría de Vivienda de la Nación rescindió los contratos de 25 profesionales que se desempeñaban en el programa de urbanización

La reorganización de un programa de vivienda nacional generó zozobra a 5.000 familias de la provincia que viven en villas o asentamientos, y dejó 25 desempleados. Desde la Secretaría de Vivienda y Hábitat de la Nación informaron, en las primeras semanas de enero, que rescindían los contratos de los profesionales que se desempeñaban dentro del Programa de Mejoramiento Barrial (Promeba). Los cesanteados sostienen que los trabajos en barrios a ambos márgenes del río Salí y de un asentamiento de la capital se encuentran detenidos.

“El 13 de enero notificaron por mail desde Vivienda de la Nación a la Unidad Ejecutora Provincial del Promeba, informando que se rescindían nuestros contratos. No somos ‘ñoquis’, yo trabajo desde hace 11 años en este programa. Mientras entre la Nación y la Provincia se pelean por quién se hace cargo de los recursos humanos, ya hay costos por el parate de las obras”, explicó Marcos Mendoza, ahora ex auxiliar social de la Unidad Ejecutora Provincial (UEP). Él y sus colegas indicaron que los despidos se han replicado en todo el país.

El Promeba articula desde hace más de 12 años proyectos de urbanización en diferentes barriadas de la provincia, con fondos no reintegrables del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID). Comenzó durante la presidencia interina de Eduardo Duhalde y continuó a partir de la gestión de Néstor Kirchner

Los profesionales técnicos del plan nacional explicaron que trabajaban con contratos de locación de obras, como monotributistas, por convenios anuales. Con la asunción del gabinete presidencial de Mauricio Macri, desde Vivienda de la Nación renovaron contratos a los trabajadores, pero por tres meses. A mediados de enero, sin embargo, dieron marcha atrás con las contrataciones, detalló Mendoza. 

“Las interrupciones del programa significan que los vecinos podrán pasar meses con calles anegadas, con lagunas por obras detenidas, escombros, alimañas y basura”, explicó Mendoza. Por el hacinamiento, en los barrios Costanera y Antena se realizaron relocalizaciones de familias para abrir calles, pero -según indicó-, al no avanzar con las tareas esos espacios pueden volver a ser ocupados por familias que busquen un predio donde edificar, agregó. Entre los cesanteados se desempeñan agrimensores, abogados, ingenieros y psicólogos.

“Se trata de un programa de alto impacto, que trabajaba desde una perspectiva social para la urbanización de asentamientos y villas. Va más allá de la apertura de calles o la provisión de servicios, es un programa de mejoras sociales”, explicó Valeria Albornoz, también cesanteada de esa repartición. 

Hasta el 31 de enero de 2015 se encontraban en ejecución el proyecto Riberas del Salí, que abarca taras de urbanización en los barrios Costanera Norte, El Trébol y Costanera Sur (de la capital), Presidente Perón (de Banda del Río Salí) y Antena (Alderetes). También se avanzaba con un proyecto en la barriada Cardenal Samoré, al sur de la capital.

Los contratados manifestaron que se encuentran atrapados en medio de una discusión por la órbita de los empleados, y temen que el conflicto entre Domingo Amaya, secretario de Vivienda nacional, y el gobernador Juan Manzur tenga su correlato en el Promeba.

“Un programa exitoso”

Las autoridades del Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbanos (Ipvdu) ponderaron los resultados del Promeba y aclararon que la rescisión de los contratos responde a una decisión de la Nación. “Se trata de profesionales que conocen cada villa, asentamiento y familia. No es como algunos piensan, que eran contratados para tareas políticas, ñoquis o punteros. Acá no hay ninguno de La Cámpora”, defendió el interventor del Ipvdu, Gustavo Durán. Insistió en que las facultades para contratar o finalizar convenios corresponden a Vivienda de la Nación. Aclaró que, según pudo charlar con Amaya, el Promeba se mantendrá, pero todavía no está claro cómo será su reordenamiento.

“Desconozco la determinación que tomarán (las autoridades nacionales). Remití los currículum de los 25 empleados a fin de año, tal como me pidieron. Me adelantaron que no iban a contratarlos a todos; estarán haciendo una reestructuración”, informó Durán. Y aseguró que las obras no se detuvieron. “Hay incertidumbre, pero tenemos la capacidad de finalizar las obras iniciadas. Nosotros pedimos que se les dé continuidad a quienes vienen desempeñándose. La respuesta depende del Gobierno nacional. Se trata de un programa exitoso”, subrayó.

“La urbanización de las villas y asentamientos es fundamental para mejorar las condiciones de vida. Por el momento, el programa se encuentra en un compás de espera”, defendió la arquitecta Liliana Araujo, coordinadora operativa del Promeba en la provincia.

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