La CTA y la CGT anunciaron que seguirán los planes de lucha hasta obtener respuestas.
En conversación con EL LIBERTADOR el titular de los trabajadores viales Ramón Cristaldo expresó:" Lo sucedido días atrás no hace más que confirmar el clima de total ceguera en el que está imbuido el Gobierno de Corrientes que cuando cortamos la avenida 3 de Abril envió perros y como última instancia decidieron el martes tirarnos encima a la Infantería con palos y vallados"
De manera tajante el combativo dirigente que lucha por el no traslado de la sede vial al barrio Apipé manifestó: "Se intenta desvirtuar la lucha de los trabajadores asegurando que hubo infiltrados y que tenemos intereses espurios cuando lo único que debe contar es que el sueldo de los empleados públicos correntinos es el más bajo del país y que los aumentos anunciados por el Gobernador son una burla a nuestra dignidad".
El secretario regional de la Confederación General del Trabajo, Alfredo Moliné, señaló que "la actitud del gobierno de Ricardo Colombi es lamentable: lo hicieron por temor, porque no pueden contener a la gente, porque este Gobernador ha dilapidado su capital político en menos de un año y dos meses". Por su parte, la diputada del PJ, Irma Pacayut, afirmó que la represión policial "fue una representación de la intolerancia del Gobernador, quien en lugar de dialogar sale a reprimir".
Este medio consultó a algunos de los legisladores presentes. Para el senador Noel Breard (UCR Leandro Alem) el lamentable acontecimiento fue resultado de "un capricho del Gobernador, de no dejar pasar a manifestantes que iban a entregar un petitorio, como siempre lo hacen".
El diputado Luis "Cuto" Badaracco (PJ) le había anunciado al cronista: "Vamos a marchar junto a ellos (los manifestantes), para garantizarles la seguridad de que la marcha va a ser pacífica". Los hechos hablaron por si solos.

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