Lima confirmó la creación de la circunscripción La Yarada-Los Palos sobre un territorio que está en litigio desde 2014. Santiago calificó de "seria" la situación.
Después de la virulenta reacción observada el martes por el Ministerio de Defensa chileno ante la reafirmación peruana de crear un nuevo distrito fronterizo, la cancillería de Santiago mantuvo ayer el tono de preocupación del gobierno de Michelle Bachelet pero buscó encarrilar la crisis, señalando la necesidad de recurrir al diálogo. El ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, señaló que la creación de la circunscripción La Yarada-Los Palos sobre un territorio en litigio configura una "situación seria", pese a lo cual insistió en el deseo de Chile de retomar gradualmente las relaciones bilaterales.
La resolución por la cual se creó la circunscripción sureña fue firmada por el presidente Ollanta Humala el 7 de noviembre pasado (ver aparte). El lunes, tras una fuerte declaración del ministro de Defensa de Chile, José Antonio Gómez, que en Perú fueron calificadas como "matonescas", Humala reiteró que la decisión de crear el nuevo distrito es “irreversible”. Los dichos del mandatario llevaron a que Muñoz reiterara ayer el deseo del gobierno de Bachelet de reconocer la gravedad de la nueva situación y abordarla priorizando la vía diplomática.
Para Muñoz, con la creación de este nuevo distrito "quedó en evidencia que se había violado un acuerdo existente a nivel de las fuerzas armadas para comunicarse cualquier despliegue militar con debida antelación, y eso no ocurrió". Pero a pesar de estas diferencias, que incluyeron el llamado del embajador en Lima, Muñoz afirmó que Chile mantiene su voluntad de retomar las relaciones con Perú. "Los embajadores tendrán que volver en algún momento, pero por ahora nuestro embajador está acá", señaló.
"Por otra parte –agregó Muñoz–con Perú también hay una interdependencia, coincidencias en distintas materias, hay un camino estratégico y es necesario poner voluntad política para que se vaya profundizando, esa es nuestra disposición. Cómo será ese reencuentro, será de manera gradual, porque lo que ha sucedido es una situación seria, pero eso no significa que no busquemos caminos de diálogo." Chile y Perú comparten con Colombia y México la Alianza del Pacífico, una asociación comercial de matriz neoliberal impulsada originariamente desde Estados Unidos.
El lunes, Humala había reiterado que la creación del distrito en la zona fronteriza es un "hecho irreversible", diferenciándose así del ministro de Defensa de Chile, quien había dicho al diario El Mercurio que ese acto es una "entelequia jurídica". El presidente peruano había adelantado que "cualquier comentario de un país hermano sobre la creación del distrito lo vamos a canalizar por la cancillería". Humala señaló que no era necesario enviar una nota de protesta a Chile por las declaraciones del ministro, pues cualquier respuesta se daría a través de la cancillería.
Gómez había dicho el sábado a El Mercurio que el territorio donde se creó el nuevo distrito es chileno, "por lo que no hay discusión posible, vamos a controlar que eso sea así". En una réplica inmediata, el ex canciller peruano José García Belaunde resaltó que si los dichos de Gómez fueron una iniciativa personal, "definitivamente" comprometen al gobierno de Chile, ya que se trata de un miembro del Poder Ejecutivo. "Primero, es un tono matonesco que hay que rechazar. Es absolutamente absurdo desconocer la facultad del Estado peruano de crear las entidades que estime pertinentes en el territorio nacional, en ejercicio de su soberanía", agregó.
El distrito peruano se ubica en la zona denominada "triángulo terrestre", un territorio de unos 3,7 kilómetros cuadrados cuya soberanía reclaman ambos países y que está en entredicho desde enero de 2014, cuando la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya emitió un veredicto sobre el diferendo de límites marítimos entre ambas naciones. Entonces, la sentencia de la CIJ otorgó a Perú unos 22 mil kilómetros cuadrados de zona económica exclusiva de mar que antes pertenecían a Chile, así como unos 28 mil kilómetros cuadrados que eran considerados alta mar.
Un laudo que dejó muchos hilos sin atar
Cuando en enero de 2014 la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya laudó en el litigio chileno-peruano por la soberanía marítima –uno de los resabios de la Guerra del Pacífico (1889-1883)–, muchos hilos quedaron sin atar. Ese fallo, que es inapelable y que fue aceptado por ambas partes, otorgó a Perú una zona económica exclusiva de mar que antes pertenecía a Chile (unos 22 mil kilómetros cuadrados) más unos 28 mil kilómetros cuadrados que eran considerados alta mar. Ese laudo generó distintas interpretaciones sobre el territorio fronterizo adyacente a la costa.
En noviembre pasado, al firmar el acta oficial de creación del distrito La Yarada-Los Palos, en la región fronteriza de Tacna, el presidente Ollanta Humala dijo que "este acontecimiento servirá para dar prioridad al desarrollo en las zonas de frontera y espacios de la geografía peruana que históricamente fueron dejados de lado". Se refería al denominado "triángulo terrestre", un área relativamente pequeña pero rica, de de 37.610 metros cuadrados, que ambos países se disputan al interpretar de manera diferente el tratado de límites de 1929 y la sentencia que emitió en 2014 la Corte Internacional de Justicia.
Más allá de los tecnicismos –Chile sostiene que la demarcación terrestre se inicia en el Hito 1 fronterizo, mientras Perú entiende que empieza en el denominado "Punto Concordía", situado unos 270 metros más hacia el océano Pacífico–, lo cierto es que ese minúsculo triángulo del mapa que ahora es parte del distrito de La Yarada-Los Palos, acoge a entre 15 mil y 20 mil personas y es el primer productor de olivo de Perú.



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