En el segundo día del juicio oral y público contra Oscar Alfredo Ichoust, por el homicidio del menor Cristian Azcona, no se escuchó nada de sumo interés, a tal punto que lo más importante fue la decisión de su defensor, José Mario Aguerrido, de pedirle a la Cámara en lo Criminal 1 que deje sin efecto la inspección ocular y la reconstrucción del hecho.
Ichoust, de 62 años, está imputado de darle muerte a Azcona, de 13, en la madrugada del 28 de noviembre de 2009, en su ex casa del barrio Fonavi 42. De acuerdo a su versión, su mujer lo despertó cuando escuchó ruidos en el techo del dormitorio y, por la ventana entreabierta, vio dos siluetas sobre una media sombra que hacía de techo de la cochera. Ante esa situación, el imputado tomó una pistola Tala 22, sacó la mano por la ventana y disparó al aire para "darles un escarmiento" a los intrusos, según sus propias palabras. El tiro dio en el corazón de Azcona.
Un amigo de la víctima, Diego Adrián Rivero, declaró otra cosa, que Cristian se subió al portón de la vivienda y que cayó hacia atrás luego del impacto. Además aportó un dato novedoso para el expediente, aunque no dio más detalles: aseguró que Ichoust salió con el arma, por el portón, y le dijo que dejara tirado al menor "porque sino me iba a pegar un tiro a mí".
Detalles secundarios.
De los cinco policías citados ayer como testigos apenas declararon dos. La defensa desistió de dos y el restante, ex el jefe de la Unidad Regional I, Roberto Ayala, pasó parte de enfermo. El oficial de Criminalística, Roberto García, simplemente se limitó a confirmar que había efectuado el trabajo de planimetría.
El ex jefe de la Seccional Sexta, Víctor Manuel Piris, expresó que fue al lugar porque un oficial le advirtió que "había mucha gente alrededor de la casa, con ánimos agresivos". Al llegar vio a "un chico en estado de shock" (supuestamente Rivero), quien informó que el tiro había provenido de lo de Ichoust. "Ese testigo hizo una manifestación espontánea y quedó a resguardo", indicó el comisario.
Aguerrido le hizo notar que en un acta policial habían escrito sobre dos menores (serían Rivero y Alexis José Alvarez) que eran "personas que parecían saber más de lo que expresaban". Piris explicó que con esa frase se hizo referencia a que "las otras personas (que estaban en el lugar) les decían que digan lo que había pasado. Estaban siendo presionados por familiares del chico".
El jefe policial también relató que la esposa de Ichoust, Sonia Noemí Tarquini, se autoinculpó cuando ellos ingresaron a la vivienda. Ahí mismo le efectuaron una prueba de parafina al acusado y descubrieron que era él quien había disparado. Al final aseveró que "hubo cierta coherencia" entre la versión de Ichoust y los datos recogidos por los investigadores y lo ejemplificó indicando que "yo encontré la cápsula servida cerca de la rueda trasera izquierda" del vehículo que estaba en la cochera, lo que tenía lógica teniendo en cuenta desde donde había sido percutida el arma.
Posturas enfrentadas.
Ichoust, que ha dicho que se trató de una desgracia y que no tuvo intenciones de matar, está imputado de dos delitos como hechos independientes, cuyas penas eventualmente podrían sumarse entre sí: homicidio simple con dolo eventual y tenencia de arma de uso civil sin la debida autorización legal. El primero está penado con entre 8 y 25 años, y el segundo de seis meses a tres años.
El miércoles, cuando se expongan los alegatos, habrá dos posturas enfrentadas. Seguramente los querellantes, que representan a la madre y el padre del menor, ratificarán esas imputaciones; mientras que Aguerrido planteará que debe absuelto por inimputable ya que actuó en defensa propia. La pregunta es qué dirá el fiscal Marcelo Amado.

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