Aunque los protagonistas directos de la conversación que generó un duro cimbronazo en el peronismo bonaerense ayer se llamaron a silencio, las críticas que, trasciendan o no, se vienen dando en ese ámbito a Néstor Kirchner y, en particular, a su estilo de conducción, fueron blanqueadas ayer por uno de los más poderosos sustentos políticos del ex Presidente, el titular de la CGT Hugo Moyano.
El contenido del encuentro generó una dura reacción en Olivos, desde donde Kirchner se habría comunicado con algunos asistentes al encuentro para pedir explicaciones, que generaron algunas desmentidas sobre las críticas vertidas.
En medio de interpretaciones sobre el alcance de los términos de ese encuentro -que algunas versiones elevaron a la categoría de rebelión-, algunos referentes del peronismo bonaerense se esforzaron en las últimas horas en subrayar dos puntos del cuadro de situación de esa fuerza. "Las críticas a Kirchner y a Scioli no se limitan, por cierto, a ese grupo de 22 diputados sino que son muy extendidas; y lo que pretenden los dirigentes no es rebelarse ni irse, muchísimo menos con Eduardo Duhalde como conjeturan algunos, sino gravitar desde adentro", señalaba ayer un referente del espacio a este diario.
Y en ese marco, Moyano -vicepresidente del PJ bonaerense- se sumó a quienes han salido a restarle el tono de "rebelión" a la reunión de los legisladores en Pinamar, pero ocupándose también de reconocer que hay descontento.
"No hay rebelión", dijo el sindicalista, y agregó que sí "hay muchachos que no están muy de acuerdo" con la conducción política del oficialismo, para acotar que "se habló de todo", incluidas algunas "chanzas" sobre el liderazgo de Kirchner, y que "este tipo de cosas -las conversadas en el encuentro pinamarense- son comunes".





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