Reapareció, negó dádivas y dijo que su gestión fue "transparente"

Jaime declaró que por "problemas personales" fue a vivir a un piso alquilado por directivos de TEBA
Tenía problemas personales y la vida con su mujer era "insostenible". Por eso, argumentó ayer Ricardo Jaime, se fue a vivir a un departamento que habían alquilado dos personas de su "conocimiento" que "no le daban uso frecuente" a aquel piso de la Avenida del Libertador al 600 y que sabían de su "delicada situación".

El problema es que esas personas eran altos directivos de Terminal de Omnibus de Buenos Aires (TEBA), la empresa a la que Jaime le prorrogó hasta 2015 la concesión en la terminal de Retiro. Por eso, la Justicia sospecha que no fue un acto de caridad de los empresarios, sino una dádiva para el funcionario que desde la Secretaría de Transporte debía controlarlos.

Jaime reapareció ayer. Se presentó a declarar como acusado en el juzgado de Norberto Oyarbide. No dijo una sola palabra sobre la revelación de los mails de quien fue su mano derecha, que dejaron a la luz extraños manejos en los negocios del Estado ligados al área de transporte. Tampoco declaró ni contestó preguntas. Sólo entregó un escrito en el que dijo que no había cometido ningún delito durante su gestión. "El suscripto actuó con esfuerzo, dedicación y total y absoluta transparencia", escribió Jaime sobre sí mismo.

La audiencia fue breve. El ex secretario, flanqueado por sus abogados, llegó al cuarto piso de los tribunales de Comodoro Py a las 9 y a las 9.45 llamaba el ascensor para irse. Vestía un traje gris con un pequeño escudo de su Santa Cruz natal en la solapa. Era dorado, como sus pulseras. "No voy a hablar de temas legales, para eso están mis abogados. Mi mejor forma de respetar a la Justicia es no hablar de la Justicia". Se mostraba tranquilo; más cansado que nervioso.

En el escrito buscó explicar por qué había vivido en un departamento alquilado por Edgardo Preiti y Alfredo Pielach, vicepresidente y síndico de TEBA. "Al enterarse de la delicada situación personal que estaba atravesando me ofrecen tal propiedad para que habite temporariamente, debido a que ellos por ese entonces ya no le daban uso frecuente -afirmó-. A cambio, me pidieron que abonara mensualmente los alquileres."

Una vez vencido ese contrato, Jaime firmó uno en el que se convirtió él en locatario. Sin embargo, quien le seguía pagando al propietario era Pielach. Según el escrito, Jaime le daba el dinero porque, por sus obligaciones, le resultaba "muy difícil" hacer el pago "personalmente".

En cuanto a dos autos que usaba y eran de empresas, dijo que las compañías los habían entregado al Estado porque así estaba estipulado en contratos de concesión firmados.

Con respecto a otro alquiler por el que también se lo investiga -de un departamento de la calle Cerrito-, sostuvo que no presentaba indicios de delito y acompañó una copia del contrato. En el juzgado advirtieron que no se correspondía con el documento presentado por el locador, Leonardo Redondo, porque éste incluía un fiador: Preiti. Oyarbide investiga ahora si alguno es adulterado.

El negocio de los medios, según los mails

* "Apurar 20 anunciantes": en el correo del 8 de julio de 2009, Gustavo Bastos, directivo de LV2 y La Mañana, le explica a Manuel Vázquez las dificultades económicas de ambos medios y, en mayúsculas, le escribe que es "imprescindible apurar 20 anunciantes privados nacionales de 10.000 pesos mensuales" y conseguir "una pauta de Télam más alta y sin altibajos".

* "Evitar incendios gremiales": también sugiere "achicar" la redacción, "tercerizar" sectores y "volar" empleados, pero con "firmeza".

* "Un Negocio": con esa frase (que se reproduce arriba) Vázquez intenta calmar los temores de Bastos: el "proyecto" iba a seguir, a pesar de la derrota kirchnerista en las elecciones de junio, y estaba previsto sumar un canal de TV.

* "Vuestra autorización": el 18 de mayo de 2009, Osvaldo Castiñeiras, directivo de LV2 y La Mañana, le describe a Vázquez la situación en ambos medios y le sugiere cambios. Pero aclara: "No se realiza ninguna acción sin contar con vuestra autorización".

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