El ministro del Interior y Transporte, de visita en Bahía Blanca, dijo que le “encantaría tener un intendente como Marcelo” y marcó distancia con la gestión de Daniel Scioli, aunque reconoció que “juega dentro” del FPV.
El paso del ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo ayer por la ciudad dejó algunos lineamientos políticos marcados, dentro del mismo Frente para la Victoria, de cara a las próximas elecciones.
El precandidato a presidente, de lo que se puede denominar la línea K más pura, fue crítico con la gestión en del gobernador Daniel Scioli y avaló una posible candidatura del diputado Marcelo Feliú para la intendencia.
La primera actividad de su agenda fue, al aterrizar en Espora, un breve recorrido por las obras de ampliación del aeropuerto, de unos 85 millones de pesos. Allí entregó una autobomba.
En la conferencia de prensa posterior, reconoció que Scioli “va a jugar dentro” del FPV, pero se distanció de él políticamente. “Tengo una visión distinta”, remarcó.
“Creo fervientemente en la gestión y muy poco en el marketing y en los poderes constituidos que tanto daño le han hecho a Argentina, tanto empresariales como mediáticos”, dijo.
“Los que mejor pueden opinar sobre la gestión del gobernador son los que habitan la provincia. Se preguntarán cómo anda la educación, la seguridad, los hospitales, las rutas”, deslizó.
En cuanto a Sergio Massa, disparó: “que yo sepa no tiene gestión”.
El único elogiado fue Feliú, aunque no definió su candidatura. “Si fuera bahiense, me encantaría tener un intendente como Marcelo”, dijo. Luego explicó: “admiro su capacidad de gestión legislativa, su trayectoria y compromiso con lo público”.
Randazzo evitó por último opinar sobre el diputado Martín Insaurralde, aunque de todas formas señaló que él quiere que lo conozcan por sus acciones, como el nuevo pasaporte y la renovación ferroviaria. “No me interesa que me conozcan por programas cómicos”, afirmó.
Trenes, sin definición
La renovación de trenes está beneficiando a parte del área metropolitana y los ramales desde Buenos Aires a Rosario y a Mar del Plata, pero Bahía Blanca aún deberá esperar su turno.
Si bien Randazzo remarcó la decisión del gobierno de poner en valor el servicio, evitó hacer anuncios sobre el tramo Constitución-Bahía.
“El mayor capital político que tenemos los hombres públicos es el valor de la palabra y se va muy rápidamente si uno promete lo que no va a poder cumplir”, explicó.
En una evaluación de la red se determinó que el mayor deterioro está en 62 kilómetros del tramo hacia nuestro medio, en el que habría que cambiar la vía por completo.
“El compromiso es: donde hubo un tren de pasajeros va a volver a haber un tren de pasajeros, pero bueno, no podemos hacer en dos años lo que se destruyó en los últimos 50”, recalcó el funcionario.





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