En el radicalismo sobran los candidatos, pero falta un líder

Hay al menos cinco líneas internas y otros tantos que aspiran a la gobernación, pero hay enconos que, todos admiten, sólo se salvarían con una interna que diga quién manda.

La inflación, inscribir a los chicos en la escuela, cómo llegar a fin de mes, planificar las fiestas y, algunos, las vacaciones. Preocupaciones mendocinas habituales de fin de año para casi todos.Pero hay un grupo que tiene otra cosa en mente: son los radicales mendocinos tras el poder.

Falta justo un año para las elecciones y los radicales de la provincia "huelen" la posibilidad de volver a ser gobierno. Por eso se vistieron de opositores rabiosos y todos quieren posicionarse.Luego de la reunificación, ese partido está en medio de un áspero proceso de redefinición interna y, por ahora, lo más claro es que hay muchos precandidatos y ningún líder.

Con la incorporación de los cobistas provenientes de Consenso Federal se sumó el último ingrediente para la reubicación de las líneas internas. Y ese proceso puede tomar distraídos a quienes no sigan el día a día: hay antiguos enemigos que se alían, pocas figuras nuevas, reapariciones y nuevos enconos.

Lo cierto es que la UCR ya se siente casi en el poder y por ahora hay al menos cinco líneas internas distintas, pero que confluirán en dos grandes grupos: uno liderado por el ex gobernador Roberto Iglesias, apoyado por Convergencia, la LíneaFederal, y parte de la vieja Causa; y el otro encabezado por el intendente de GodoyCruz, Alfredo Cornejo, y su espacio Encuentro, aliado con Ernesto Sanz y los Territoriales.

Para contar la cantidad de aspirantes a la gobernación, en la UCR no alcanzan los dedos de una mano (Juan Carlos Jaliff, Eduardo Giner y Mario Abed también se anotaron).Aunque muchos reconocen que algunos lanzamientos sólo se hacen para "abrir camino" y luego negociar otra cosa. Pero al parecer habrá una disputa electoral para definir las listas.

La ansiedad por definiciones tiene un obstáculo: la provincia aún no decide qué instrumento electoral habrá, por lo que no está claro si los partidos deberán definir las candidaturas en las elecciones primarias de agosto o si tendrán que hacer las clásicas internas.

"Hace dos años tener el panorama que hoy tiene el radicalismo era impensado", reconoce César Biffi, presidente de ese partido y uno de los autores de la estrategia de reunificación. Y en algo tiene razón: en 2007 la UCR se partió, fue dividida a las elecciones y perdió el poder. Ahora, muchas de las diferencias se mantienen, pero están todos dentro del partido.

Aunque admiten que hay posibilidades de acordar antes de llegar a una interna, las condiciones que ponen son complicadas de cumplir; si Iglesias es candidato por su sector, el cornejismo no lo aceptará y se presentará a internas. Y, como la mala relación es recíproca, si Cornejo es candidato desde el otro espacio, habrá internas igual.

"La reunificación no fue como hubiéramos querido, no se han curado las heridas. Pero ya está, se hizo así.Creo que van a ir confluyendo todos en dos sectores distintos", opina Iglesias, que quiere volver a la gobernación. "El problema es que la indecisión del Gobierno sobre el panorama electoral genera una incertidumbre grande, porque no se sabe si hay que prepararse para las primarias de agosto o para internas en abril", aseguró el ex gobernador.

En la vereda interna de enfrente, piden que haya una contienda electoral para determinar los liderazgos. "Ala UCR la veo muy bien y estamos en clara posición de ser gobierno, pero nada está definido aún. Lo que falta es que se definan los liderazgos, y eso tiene que ocurrir con internas", aseguró Alfredo Cornejo, quien pidió que haya una contienda en marzo, especialmente para los cargos departamentales.

Todos admiten, justamente, que hay abundancia de precandidatos a gobernador. Y responden con una chicana, asegurando que "es preferible que sobren a que falten, como en el PJ". Uno de los elementos clave para inclinar las internas a futuro será el reposicionamiento de los dirigentes que vienen delConfe. Contrariamente a lo que algunos pensaban, no se armaron como bloque único, sino que se acomodan en líneas distintas.

También admiten que las amistades no tendrán nada que ver con las decisiones políticas que se tomen. "Yo me siento bien con la reunificación.Sí me preocupa ver a algunos dirigentes que no trabajan para ser gobierno, parece que se sienten cómodos siendo oposición y no se arriesgan. Lo bueno es que ninguno va a sacar los pies del plato", aseguró Andrés Marín, que ya es precandidato a intendente de Guaymallén.

Entre los dirigentes de mayor peso que están más lejos aparece Víctor Fayad, que aseguran se postularía otra vez como intendente y mantendría su perfil de dirigente "díscolo" dentro de la UCR (incluso podría adelantar las elecciones). Ernesto Sanz también está más fuera que adentro de la disputa por candidaturas.

La plataforma electoral de la UCR volvería a ser el Frente Cívico Federal y aunque tendrá algo más de distancia, Julio Cobos seguirá teniendo protagonismo. Esa figura genera muchas adhesiones puertas afuera, pero no tantas hacia adentro de los comités. "La falta de liderazgos complica algunas cosas.Cobos es un líder social, un referente hacia la gente, pero no para adentro del radicalismo, no es su perfil", explica Biffi.

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