Radicales y peronistas evitaron internas para ratificar candidaturas preestablecidas

Radicales y peronistas evitaron internas para ratificar candidaturas preestablecidas
Las internas podrían haber cambiado las predicciones sobre la puja por el sillón de Ferré. Hace años se especuló con la polarización Colombi-Camau. La última elección partidaria que definió una postulación a gobernador fue en 2009 cuando Fabían Ríos se impuso a Rubén Pruyas.

Radicales y peronistas evitaron con denodado esfuerzo que los candidatos a cargos provinciales enfrentaran el arduo proceso de una elección interna. Ricardo Colombi y Carlos “Camau” Espínola confirmaron con sus candidaturas las predicciones que se realizaban desde 2009, año de la última elección a gobernador.

Desde aquel entonces, se instaló la idea de que el caudillo mercedeño buscaría la ansiada reelección que le fue negada en 2005, porque la Constitución lo prohibía en ese momento. Tampoco eran pocos los peronistas que por lo bajo confesaban que la proyección K era que Camau sea candidato a gobernador en 2013.

Todo eso sucedió pese a esforzados argumentos que intentaron postergar la confirmación de que ambos políticos competirían por el sillón de Ferré.

Colombi lo negó muchas veces. “Aún no decidí si seré candidato”, decía para esquivar cualquier inquietud al respecto.

Los artilugios del mercedeño lo llevaron a comparar la puja por la Gobernación con una carrera de resistencia, para la cual siempre tuvo la pilcha de maratonista lista.

El Intendente capitalino, en tanto, usó una y otra vez la célebre frase: “No pienso en eso, yo sólo me ocupo de gestionar y trabajar para los ciudadanos”.

El tiempo fue una encrucijada y sus constantes visitas a localidades peronistas también. Le fue difícil explicar por qué en su rol de Intendente capitalino se encargó de gestionar obras y programas nacionales para otros municipios. Ante esa situación peroró hasta el cansancio: “Estaré donde la gente me pida”.

El debate sobre candidaturas se evitó, pero llegó el periodo de definiciones y para ello las internas serían estratégicas.

Sin embargo, como la cuestión estaba definida desde 2009, tanto radicales como peronistas buscaron por todos los medios evitarlas.

Apelaron al pregonado consenso para sofocar cualquier posibilidad de enfrentamiento interno que pudiera perjudicar el objetivo central: la Gobernación.

Quienes no “aceptaron” la unificación de listas debieron buscar otro rumbo, pero por fuera del partido.

También radicales y peronistas que no coincidieron con el oficialismo emprendieron la valiente travesía de armar un cuadro propio para dar pelea en las elecciones. Aventura que se intenta cada año electoral y cuyo caudal de votos no logra evitar la polarización de las elecciones.

En menor medida, la lista de senadores y diputados también se pudo vislumbrar hace años o al menos algún que otro candidato.

La nómina tanto radical como peronista está integrada por dirigentes fieles a los adalides. Algo común en los últimos años fue el salto de los intendentes a las bancas legislativas. Y en esta oportunidad no fue la excepción, claro que una de las condiciones fue ostentar una gestión aceptada por la comunidad refrendada por más de 4 años de gestión. Los ejemplos sobran.

En los municipios, en tanto, la cuestión siempre es diferente, aunque sólo en la minoría los dirigentes apuestan a medir fuerzas en las urnas.

El peronismo sólo tuvo internas en Ituzaingó, pero fue como un baldazo de agua fría. Votó muy poca gente, apenas el 20 por ciento del padrón, y el candidato oficialista perdió.

En el radicalismo, las internas se van desactivando con el correr de los días. Primero eran 7 las localidades donde hubo más de una lista de precandidatos, pero desde el jueves sólo son 6 ya que la dirigente Marta Marcoré decidió sumarse a Nito Artaza, candidato a gobernador por fuera de la UCR, y dejar el camino libre al extrapartidario Pedro Braillard Poccard que encabeza la fórmula de la Capital por la alianza gobernante.

No se descarta que en los próximos días se logre “consenso” en Paso de la Patria, Chavarría, Pago de los Deseos, Ituzaingó y Carolina.

Las internas podrían haber cambiado las predicciones sobre la puja por el sillón de Ferré, ya que desde 2009 se especuló con la polarización Colombi-Camau. Pero se las evitó para ratificar candidaturas preestablecidas.

La última elección partidaria que definió una postulación a gobernador fue en 2009, cuando los peronistas Fabían Ríos y Rubén Pruyas midieron fuerzas. Venció Ríos.

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