"Queremos ser gobierno en 2011, no desalojar al PJ antes"

Los mayores de 40 puede que lo recuerden como uno de los brillantes jóvenes que rodeaban a Raúl Alfonsín en los 80, aquellos aguerridos que comandaban la Junta Coordinadora Nacional de la UCR. Eran la esperanza.
Y sí, el entonces diputado Jesús Rodríguez —el más joven de la Cámara, contaba 27 años al asumir— cotizaba alto. Hasta un lustro después en que el barco que transportaba a los argentinos empezó a ladearse feo. Le tocó ser ministro de Economía cuando las papas quemaban (y subían al ritmo del 1.500 por ciento anual). Precisamente, fue el último que tuvo Alfonsín hasta el 8 de julio de 1989 en que entregó la banda por anticipado a Carlos Menem.

Hoy Rodríguez es el secretario general del comité nacional del radicalismo y tercia en la conducción. Logró sobrevivir en parte a la tragedia de la marea que apartó de la política a tantos otras figuras que prometían (Marcelo Stubrin, Ricardo Campero, Ricardo Laferriere, Federico Storani, Juan Manuel Casella, Leopoldo Moreau, Aníbal Reynaldo emergen al recuerdo de una lista interminable).

Está recostado del lado de los que impulsan a Julio Cobos como candidato a presidente de la Nación en 2011. No hace falta avisarles que les nació un competidor: Ricardo Alfonsín. La naciente puja es el tema que hoy domina los corrillos del centenario partido, pero Jesús trata de escapar y hablar corto del tema.

Estos días pasó por Rosario y dialogó con LaCapital.

—¿Va a haber choque el año que viene? ¿Ve lanzados a Cobos y Alfonsín?

—Para nosotros la secuencia lógica es precisa: debemos ser capaces este año de construir un programa de manera horizontal y democrática, con sentido federal, que siente las bases de nuestra formulación programática del año que viene. Tendrá que ver con la reinserción internacional de la Argentina saliendo de esta situación de aislamiento, reconstruyendo la producción industrial, la cohesión social, solvencia fiscal y calidad institucional. Una vez que tengamos el programa seleccionaremos los candidatos.

—Todo muy lindo, pero no es de lo que se habla.

—Mire, una cosa obvia me parece oportuno apuntar: las decisiones en nuestro partido no se toman en el living de un domicilio particular ni en una oficina pública. La soberanía recae en los afiliados y eso es lo que va a pasar en nuestro partido. Pero el año que viene. Este año tenemos otras prioridades y otros desafíos.

—Pero fue Cobos quien en la semana repitió que le gustaría ser candidato.

—Tiene todo el derecho a serlo, cómo no. Ha sido rector de una universidad, gobernador de una provincia importante, es presidente del Senado, tiene pergaminos para hacerlo. Ahora bien, usted me pregunta: ¿es el candidato natural del radicalismo? No tenemos candidatos naturales. Insisto, las decisiones se toman de manera compartida, colectiva y democrática.

—Usted formó parte de un gobierno. Desde el momento que ese candidato está perfilado, ¿no debe renunciar a la vicepresidencia de la Nación?

—Francamente estimo que sí. Si el caso del candidato fuera el ingeniero Cobos esto sucedería el año que viene.

—La dispersión de la oposición, que en gran parte conforma la UCR, le permitió al kirchnerismo pasearse con una victoria en el Senado y mantener a Mercedes Marcó del Pont en el Banco Central.

—Vamos a decirlo así: este es un gobierno aislado, política y socialmente; la inmensa mayoría de los argentinos reclama un cambio, una alternativa, una opción distinta, y la verdad es que hay muchos opositores. Socialmente somos mayoría los opositores, pero el sujeto político oposición debe ser construido. No creemos en la oposición como un rejunte de opositores.

—Pero mientras tanto y en lo inmediato suceden pequeñas batallas algunas de las cuales se pierden con "papelón", como reconoció Luis Juez. Elisa Carrió, Felipe Solá y analistas políticos coincidieron en que la actitud "dubitativa" de la UCR fue aprovechada por el kirchnerismo para torcer voluntades e imponerse.

—Mire, nosotros somos un partido que no tenemos que acreditar nuestras diferencias conceptuales, históricas y éticas con el gobierno. Por el contrario, nuestra responsabilidad es ofrecerle una alternativa a la sociedad y en eso estamos. Queremos sustituir al gobierno que se está yendo en el año 2011; lo que no tenemos es ningún interés en desalojar del gobierno al peronismo. ¿Lo repito? Aspiramos a sustituir democráticamente a este gobierno en 2011 pero no tenemos ninguna voluntad de desalojarlo extemporáneamente.

—¿Pero usted también cree que hay legisladores que van por una entrega anticipada del poder como denunció la senadora peronista Roxana Latorre?

—Me parece que lo que hay es gente con una extraordinaria consideración de sí misma y que tiene la sensación de una inevitabilidad de un rol protagónico para su figura.

—¿Lo dice por Carrió?

—Lo digo por mucha gente que cree más en los personalismos que en las instituciones, que valora más los gestos que la gestión, que está más tiempo frente a las cámaras que en la Cámara legislativa. Y me parece que ese tampoco es un camino positivo.

—¿Cómo convencer a la gente de que la UCR es un partido apto para gobernar luego de las fallidas administraciones de Alfonsín y Fernando De la Rúa? En la calle se escucha, por ejemplo, "los peronistas son inescrupulosos pero ejercen el poder; los radicales te hablan lindo..."

—Los últimos cinco años de gobierno, de situación económica, fueron positivos no por el gobierno peronista sino a pesar del gobierno peronista. El contexto internacional y las restricciones que conoció el gobierno del presidente Afonsín era una condición completamente distinta a la que se verifica hoy. Y en segundo lugar, los radicales sabemos aprender de los aciertos y de los errores, propios y ajenos, y por eso estamos trabajando en la línea que le acabo de señalar.

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