Una pyme local se proyecta en el exterior con agua mineral

Una pyme local se proyecta en el exterior con agua mineral

La empresa Soda Di Marco tiene lista su nueva planta en Valle de Uco y apunta expandirse al exterior con novedosos productos.

La empresa Soda Di Marco tiene lista su nueva planta en Valle de Uco y apunta expandirse al exterior con novedosos productos. En 2012, la empresa adquirió un terreno en San Carlos que posee una surgente natural certificada como “agua mineral de manantial” y que en el corto plazo será la base de todos sus productos.

La conocida compañía mendocina tiene 80 años de trayectoria dedicada a la elaboración de soda en sifones retornables y agua embotellada en bidones reciclables o descartables.

“Hoy ese sueño ya es realidad y la construcción de la nueva nave industrial se encuentra totalmente finalizada y lista para producir”, explicó Adrián Perea, socio en el proyecto de la familia Rubio.

El proceso de transformación comenzó en 2012, con la presidencia de Alejandro Rubio y con una visión estratégica a largo plazo, que lo llevó a adquirir una surgente ubicada en el departamento de San Carlos.

La empresa produce actualmente agua, agua gasificada y saborizada, en botellas que van desde 500 cc hasta 2 litros y proyecta desarrollar “té helado y hielo en envases descartables, a base de agua mineral, especialmente para el mercado externo”, explicaron desde la empresa. Además, aseguran que seguirán investigando sobre oportunidades de la demanda externa con posibles productos e innovaciones que puedan ofrecer en el futuro.

Un poco de historia

La compañía fue fundada por José Di Marco en 1940 y fue la primera planta de producción ubicada en el departamento de Godoy Cruz.

Con una propuesta innovadora para la época, se decidió que el proceso de producción estuviera expuesto al público, de manera que su sala de elaboración principal estaba vidriada hacia la calle, con lo que se transmitía transparencia y afianzaba la confianza de los clientes en cuanto a las condiciones de higiene y calidad de los productos. Por ese entonces solo se producía soda en sifones de vidrio.

En 2002, el paquete accionario pasó a manos de Justiniano y Alejandro Rubio, que junto a su esposa Diana Córdoba -como líder de proyectos especiales- comenzaron un cambio fundamental, incorporando tecnología de avanzada para producir sus propios sifones PET.

Esta tecnología permitió además diversificar la producción sumando nuevos productos, como jugos concentrados y amargos, agua potable purificada embotellada en bidones retornables, con equipos de frío-calor y también bidones descartables.

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