Ya no habrá más marchas del Orgullo Gay en Moscú, tras la aprobación en la Duma de una ley que restringe la libertad de expresión de los homosexuales y cerca la libertad sexual de los rusos.
Tras la aprobación de la polémica iniciativa, que pena “la propaganda de homosexuales a menores”, veinte personas fueron arrestadas en manifestaciones frente al Parlamento. Así, la vida en Rusia de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales se volverá aún más dura.
El texto fue aprobado por 388 votos a favor, uno en contra y una abstención. Durante los debates, el diputado Serguei Dorofeyev, del partido oficialista Rusia Unida, declaró que había que “proteger a los menores de las consecuencias de la homosexualidad”, aunque aseguró que el texto no condena a los homosexuales.
Mientras que en los Estados Unidos, el presidente Barack Obama pretende incorporar derechos para quienes llama “nuestros hermanos y hermanas gay”, el gobierno de Vladimir Putin prevé sanciones para cualquier acción pública en defensa de los derechos de los homosexuales. Las multas previstas para el incumplimiento de la norma oscilan entre cien y 125 euros para particulares, y 12.500 euros para figuras jurídicas.
La idea provino de la fría Siberia: fue enviada a la Duma en marzo del año pasado por el Parlamento de la región de Novosibirsk, que adoptó una ley similar a nivel local. Los defensores de los derechos de los homosexuales son muy mal vistos en Rusia, donde la homosexualidad fue considerada un crimen hasta 1993 y como una enfermedad mental hasta 1999, ocho años después de la caída del régimen soviético.Pero la homofobia también reina en San Petersburgo, la antigua ciudad de los zares, donde el año pasado una decena de creyentes ortodoxos denunció a la cantante Madonna por haber defendido a gays durante un concierto.
Tras la aprobación con una abrumadora mayoría, algunos homosexuales manifestaron frente a la Duma, a pocos metros del Kremlin, con un pacífico “kiss-in” (protesta de besos en el lugar). Mientras se besaban pacíficamente, grupos de ultraortodoxos los agredieron, lanzándoles huevos y pintura, mientras agitaban cruces e imágenes santas. Tras los disturbios intervino la policía, que arrestó a una veintena de manifestantes, bajo el argumento de que no era una protesta autorizada.


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