El gobernador profundizó su distanciamiento con la administración central, al considerar que puede sufrir una campaña sucia por sus pedidos de planes sociales. Mencionó como antecedentes a Luis Juez y a Francisco De Narváez.
En las últimas semanas, Binner fue zigzagueante en su relación con la Casa Rosada. Inicialmente despertó elogios kirchneristas al defender la potestad del Poder Ejecutivo a la hora de fijar las retenciones a las exportaciones agropecuarias, a días de vencer las facultades delegadas del Congreso, aunque luego relativizó esas afirmaciones. Más tarde vinculó las soluciones a la problemática de la inseguridad a la devolución del 15 por ciento de coparticipación que Ansés retrae a Santa Fe para financiar su caja, reclamo que está pendiente de un fallo de la Corte Suprema. Las últimas visitas a la provincia de la presidenta Cristina Fernández tuvieron como característica la frialdad en el trato. Y el miércoles defendió a la CCC en su protesta, argumentando que el problema de fondo era la inequitativa distribución de la ayuda social.
"Hay un sólo programa que llega a Santa Fe, esto habla de la enorme injusticia que hay en el reparto. Lo hablamos el otro día con (el gobernador chaqueño, Jorge) Capitanich, sobre la discrecionalidad que existe que es un hecho muy grave", agregó ayer, tras lo cual se despachó con una sorpresiva advertencia: "Lo único que falta ahora es que nos hagan una denuncia como en su momento le hicieron a Olivera, Juez, De Narváez y algo mayor en provincia de Buenos Aires, con exabruptos de esa naturaleza", aludiendo a campañas sucias denunciadas desde la oposición contra allegados al kirchnerismo por supuestas cuentas en el exterior no declaradas (Olivera y Juez) y por conexiones con el narcotráfico (por la citación que le hiciera el ex juez Federico Faggionato Márquez al diputado nacional previo a las elecciones de 2009).
Un funcionario del gobierno provincial consultado por Rosario/12 respecto a las razones por las cuáles Binner había deslizado esta embestida nacional, se limitó a señalar: "No sabemos por qué lo dijo, sólo él sabe y habrá que preguntárselo al gobernador".
Al abrir el paraguas por una eventual represalia, el gobernador dejó poco margen para conseguir respuesta favorable a la misiva enviada a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.





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