Purreta más complicado: tres testigos confirman la versión del hijo de Andrea López

Ayer, en el segundo día del juicio oral y público contra el ex boxeador Víctor Manuel Purreta, por el homicidio de su ex pareja, Andrea Noemí López, hubo otros testimonios incriminatorios contra el imputado. Una mujer y dos familiares ratificaron que escucharon al hijo de ellos decir -en lo que es el testimonio clave de la investigación- que Purreta le pegó a la víctima y que su mamá quedó ensangrentada, morada y sin despertarse. Eso ocurrió el 9 de febrero de 2004 a la noche.

La versión del ex púgil es que aquella noche se fue a dormir y que, cuando se despertó a la madrugada, Andrea ya no estaba en la casa. Desde hace diez años que no se supo más de ella, a pesar de que la Justicia la buscó por todo el país. Purreta ya tiene una condena. En 2005 fue hallado culpable del delito de facilitación de la prostitución de Andrea y estuvo preso.

María Luz Di Caro es flaquita, tiene 30 años y se la vio muy nerviosa. Al principio de su declaración dijo que no conocía a Purreta ni a Andrea. Cuando dio esas respuestas, hubo un silencio sorpresivo en la sala porque durante la instrucción del caso había afirmado lo contrario. Por eso la jueza Alejandra Ongaro tuvo que explicarle que el falso testimonio está penado y que conocer no significa mantener necesariamente una relación de amistad con otra persona.

Luego se desdijo y admitió que los conocía. Entonces soltó la frase: "Yo la vi un día antes de desaparecer, pero no viajé con ella".

-¿De dónde la conocía?

-La vi con Purreta.

Di Caro indicó que el 10 de febrero de 2004 viajó a Pehuajó con Purreta, su pequeño hijo por entonces de cuatro años, y Alejandra y Natalia Guzmán.

-¿Se habló de Andrea en el viaje?

-Sí.

-¿Qué se dijo?

-Le preguntaron a Purreta y contestó que habían discutido y que ella se había ido. Yo le pregunté al nene dónde estaba su mamá, y dijo que su papá le había pegado y que ella estaba llena de sangre.

-¿Usted trabajó con Andrea?

-No.

-¿En qué fueron a Pehuajó?

-En una camioneta Fiat.

-¿Vio qué había en la caja?

- No, nadie vio.

-¿Había perros?

-Sí. Fuimos los cinco adelante y Purreta cargó los bolsos atrás, pero no nos dejó acercarnos.

-¿Purreta le comentó que Andrea había desaparecido?

-Sí. Dijo que discutieron y que ella se había ido a la madrugada.

La mujer contó que estuvieron dos días en Pehuajó. Que llegaron de noche y que Purreta "decidió abrir el cabaré y se fue a dormir. Después apareció, bañado, a la madrugada". Acotó que esa noche dejó a los perros en la caja de la camioneta. "Recién los soltó al otro día, cuando lavó la camioneta. Después se vino de noche a Santa Rosa, en colectivo y con una carabina, mientras nosotros nos quedamos allá. Los viajes de regreso nos los pagó la policía".

Di Caro indicó que Guzmán pidió el teléfono de Andrea para que el nene pudiera hablar con ella, pero Purreta no le dio el número. Durante esas 48 horas estuvo con ellas Juan Carlos Morán, el supuesto dueño del cabaré que en julio de 2004 apareció muerto en Pehuajó.

Más adelante, aseguró que Purreta la mandaba a llamar a través de un ex boxeador que era su pareja porque "decía que lo había mandado en cana. Pero yo solo dije la verdad. Mostré todos los lugares donde estuvimos. No miento en nada".

-¿No hubiera sido importante relatar los dichos del menor en su primera declaración, el 27 de febrero, a poco tiempo del hecho?, preguntó el defensor Gastón Gómez.

-Yo dije todo.

-¿Tuvo una relación sentimental con Purreta?.

- Una sola vez.

-¿Trabajaba para él?

-No. Nunca antes había ido a un cabaré. Yo no quería estar con mi familia porque me internaban en hogares. El me prestó una pollera de Andrea porque no tenía ni ropa.

-¿Intentó hacerla trabajar?

-No.

-¿Como era el trato hacía usted?

-Bueno. No me pegó.

"¿Te acordás, Víctor?".

Marta Ester Rausch tiene 40 años. Era amiga de Andrea y trabajaron varios años juntas en la prostitución. Dos días antes de que desapareciera, Andrea fue con Purreta hasta su casa a dejarle al hijo porque la esperaba un cliente. "La conocí en la ruta 5 y después le di lugar para que trabajara cerca de Canal 3. Purreta la llevaba. Una vez, estando enyesada, la ayudé a subir a los camiones. Tenía que conseguir dinero como fuera. Ella empezó porque lo quería mucho a Purreta".

En un momento, al recordar un episodio de violencia del ex boxeador contra Andrea, Rausch le dijo a Purreta mirándolo: "¿Eso fue en tu casa, Víctor, te acordás?", en alusión a que su ex pareja le sacó a "Maru" -era el apodo de Andrea- cuando la estaba golpeando.

También tuvo una respuesta curiosa, dirigiéndose a la jueza Alejandra Ongaro, cuando aseveró: "Andrea no se iba a ir sin el nene, antes se iba muerta. Como cualquier madre, ¿o usted se iría sin su hijo?".

"Va a tener que explicar".

Susana Noemí García tiene 70 años. Es la abuela de Andrea. Según ella, su nieta le contaba todo. "Yo era su abuela, su madre, su hermana y su compañera. Ella me dijo que Purreta la había amenazado de muerte", afirmó.

"Cuando me enteré que había desaparecido, un vecino (de apellido Orozco) me dijo que había visto a Purreta con su hijo. Por eso fui a la casa de Víctor. El me aseguró que estaba durmiendo y que Andrea se había ido. 'Vos sabés que tu nieta está metida en la droga', me dijo. Yo le pregunté: ¿qué hiciste con Andrea, la mataste? Se lo pregunté porque él la había amenazado. Lloriqueando me respondió que no y que si la nena (sic) estaba muerta, él se mataba", agregó.

García ratificó que Purreta golpeaba a Andrea ("se quedaba en casa hasta que se le borraban las cicatrices") y que "la última paliza fue para el Día de la Madre", cinco meses antes de la desaparición. "La llevó a trabajar a la parada (para que ejerciera la prostitución). Ahí la sacó de la covacha, la ató a la camioneta y la arrastró. Eso me lo contó ella y también el nene porque iba en el vehículo", detalló.

El nene es C., el hijo de Andrea que hoy tiene 15 años, y cuyo relato en la Cámara Gesell -durante la instrucción de la causa- fue clave para la acusación contra el ex boxeador. "Un día viendo un entierro por televisión, me preguntó por qué el papá no había puesto a la mamá en el cajón. Me contó cómo el padre le había pegado a la madre. Que la levantó del cuello, la metió bajo la lluvia y que no se despertaba. Y que después llevó a su mamá a su cama. El se acercó y vio que Andrea estaba morada y que le salía sangre de la nariz. Yo vivo con él y con mi hija (Julia Ferreyra, la madre de Andrea). Un día me dijo que, cuando sea grande, el padre va a tener que darle explicaciones".

-¿Cuándo le contó eso?, quiso saber el defensor Gastón Gómez.

-Era chiquito, tendría siete años.

-Pero usted declaró en 2011, cuando el nene tenía 11 años, y no contó nada de esto.

-No. Se lo comenté a mi hija y a mi nieto.

"A un campo con piches".

Marta Ulrich era cuñada Andrea. Está casada con el hermano mayor. A ella también el chico le contó lo mismo. Fue un 2008. "Después de bañarse me dijo que el papá había agarrado del cuello a la mamá y que la mamá era blanquita y estaba moradita (sic). Y que eso no tenía que contárselo a nadie".

-¿Fue un comentario espontáneo o usted preguntó?

-Fue espontáneo. En otro momento me dijo que (a Andrea) había que ir a buscarla a un campo donde haya piches (en alusión a los peludos).

Ulrich convivió con la pareja, en la casa de Ferryera, durante un tiempo. "No vi golpes, aunque ella era muy sumisa. Después supe que le pegaba. A Andrea la vi golpeada dos o tres veces en la cara, la boca y los ojos. Cuando venía, Julia la contenía, pero él la esperaba en la esquina y ella se iba porque tenía que volver con su hijo. Eso lo vi unas ocho veces. Una vez le pregunté a Purreta por qué le pegaba y me respondió que era celoso".

"Le tenía un miedo terrible".

Un hermano de Andrea, Claudio Daniel López, contó que la vio por última vez el 9 de febrero -horas antes que desapareciera- caminando por la calle Gil junto a Purreta y su hijo entre las 18.30 y 19. Y que, como estaba trabajando, simplemente la saludó. "Yo estaba distanciado de ella porque no quería que hiciera la vida que él la obligaba a hacer. Fui el primero en saber que la había prostituido. (Purreta) nunca trabajó. La dominaba cómo quería. Ella le tenía un miedo terrible. Le pegaba mucho. La vi muy lastimada. Ni a un animal se le pega tanto..." 

-¿Purreta pudo estar, en 2003, seis meses en Buenos Aires por su trabajo de boxeador?

-No, él no era de estar muy en el gimnasio.

"Es un psicópata"

Sergio Alejandro Blanes Cáceres es el psicólogo forense de la Justicia rionegrina que practicó la autopsia psicológica a partir de leer el expediente y oír el audio con el testimonio del hijo de Andrea y Purreta en la Cámara Gesell.

El experto describió a Purreta como "manipulador, controlador, mendaz, con desprecio por los derechos de los demás y lazos afectivos superficiales. Lo que vulgarmente se llama psicópata. ¿Si pudo matar? No lo sé, pero para un psicópata una persona pasa a ser una cosa que si no le sirve la puede romper". 

Blanes Cáceres expresó que "me impresionó el nivel de detallismo con que se investigó. No vi, en el país, otros casos que se investigaran con tanta fuerza y empeño".

Desde lo estrictamente técnico, resaltó que los menores, durante los testimonios en Cámara Gesell, deben estar solo con el entrevistador. En este caso fue acompañado por su psicóloga, María Gatti. "Hubo una interferencia mínima. Sus participaciones, que fueron tres, no pudieron afectar ese testimonio. No hubo una alteración significativa".

Agregó: "Si solo se contara con lo de la Cámara Gesell, el testimonio podría ser cuestionado por el tiempo transcurrido (ocho años) desde el hecho en función de los recuerdos, y más porque el chico convivió con determinadas personas. No descarto que pudo existir contaminación o agregados de elementos (en esos recuerdos), pero que le haya dicho a otras personas que el padre golpeó a la madre con un rebenque y que vio sangre... es imposible que esos elementos hayan sido incorporados por terceros". Sí afirmó que "debió intentarse" un relato más libre del chico.

Testigos que están presos

El juicio continuará hoy a las 8 y declararán dos testigos que están presos. Uno es Dardo Hernández, que está detenido en la Unidad 4, y otro, María Alejandra Guzmán, que permanece en General Pico. Ella viajó con Purreta a Pehuajó horas después de que Andrea López desapareciera. Las partes insistieron para que otras dos personas que debieron presentarse ayer (Miguel Hernández y Roberto Carlos Torino, alias El Contra) sigan siendo buscadas para que se presenten ante el tribunal.

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