“No puede ser que la primera tierra del correntino sea la del cementerio”

“No puede ser que la primera tierra del correntino sea la del cementerio”
El precandidato presidencial del Peronismo Federal encabeza una gira por Corrientes a días de las internas en el Litoral. Criticó la Administración nacional y defendió la necesidad de mayor número de empresarios y de políticas claras para el sector productivo.
“El 10 de diciembre, Cristina (Fernández de Kirchner) me estará colocando la banda presidencial. Pero con muy mala cara”, comentó Eduardo Duhalde. Las palabras del bonaerense las esgrimió ayer en Corrientes, provincia a la que llegó a días de las internas del Peronismo Federal en la región. En tales comicios se presenta como uno de los precandidatos de la fuerza opositora (el otro es el gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá) al sillón de Rivadavia.

Nacido en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, el 5 de octubre de 1941 es, además de un político con extensísimos antecedentes, abogado y escribano. Ocupó la Vicepresidencia de la Nación durante el primer mandato de Carlos Saúl Menem, aunque renunció a ese cargo para asumir como Gobernador de Buenos Aires. Luego, cuando ocupaba una banca en el Congreso, fue electo presidente interino de Argentina, por aplicación de la Ley de Acefalía, entre 2002 y 2003.

Este domingo, el Peronismo Federal continuará con su itinerario de elecciones internas por regiones. Esta vez será el Litoral. Se votará en las provincias de Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Chaco. Como los comicios son indirectos, en las tres primeras provincias se votarán por 20 delegados cada una. En la vecina, por 24.

Tras una visita a las instalaciones del diario época, en la que recorrió la Redacción y los talleres, Duhalde interrumpió su gira y tuvo un mano a mano con periodistas de este medio.

¿Cómo se ve en octubre?

Si la oposición logra conformar una confederación nacional, Cristina (Kirchner) no podrá competir. Su situación es igual a la de Menem (Carlos) en 2003. Podrá alcanzar un 35% de los votos pero de allí no pasa. En segunda vuelta pierde contra cualquier candidato.

Más allá de las internas abiertas, la novedad de las elecciones de 2011 parece ser los comicios por regiones del Peronismo Federal...

Nunca se realizaron elecciones de este tipo, todas las semanas. Exige un esfuerzo enorme. En Capital Federal (se votó el domingo pasado con un empate técnico entre ambos candidatos) nos llevamos una grata sorpresa: votaron cuatro veces más de lo previsto. Algo similar ocurrirá en el Litoral, donde veo mucho entusiasmo en la gente.

¿Cuáles son las principales preocupaciones que los argentinos le esgrimen en sus giras?

La inflación es una de ellas. Y afecta a los sectores más humildes, no como dice el Ministro de Economía (de la Nación, Amado Boudou) que sólo preocupa a los sectores medio y medio-alto. Básicamente perjudica a los que cuentan con ingresos fijos, a los que menos tienen.

La defensa del Gobierno es el crecimiento del país...

El país creció... pero todo Sudamérica lo hizo. Y fue porque los productos valen mucho. El Gobierno en lugar de ensañarse con quienes producen lo que debería hacer es estar al lado, generar acuerdos. Argentina necesita duplicar su producción y aumentar la cantidad de empresarios. Tenemos que volver a alcanzar a Brasil, que se nos fue lejos, porque ellos sí tienen buenas políticas y estructuras del Estado que respaldan el desarrollo económico y productivo de su país.

Es un discurso similar al del radicalismo...

Con el radicalismo, el socialismo de Binner (Hermes, gobernador de Santa Fe) y Macri (Mauricio, jefe de Gobierno porteño) llevamos dos años trabajando en cinco políticas de Estado a largo plazo. Argentina necesita que los empresarios tengan garantizado que las reglas no se cambian.

Este es un enorme problema a superar para que lleguen las inversiones extranjeras o para que los argentinos dejen de sacar dinero porque no tienen confianza en nuestras autoridades. Es que acá, un día prohiben las exportaciones, otro día impiden las importaciones.

¿Cómo se logra esa confianza?

Con un gobierno que muestra, como lo hizo el que encabecé, que respeta el funcionamiento empresarial. Argentina necesita más grandes y medianos empresarios pero, sobre todo, pequeños y micro. En este Gobierno no lo entienden. En lugar de llamar a los sectores de la producción, preguntarles cómo ayudar, se encierran en cuatro paredes y toman decisiones absurdas. Éramos los primeros en venta de carnes, hoy exportamos menos que Uruguay y en cualquier momento nos pasa Paraguay.

¿Cómo observa a las provincias del NEA? Hay una enorme diferencia con las del Centro...

Por errores en las decisiones políticas, argentinos que están en el interior van a malvivir a Buenos Aires. Ello genera una sociedad donde toda la conflictividad se junta. Lo que debemos hacer es al revés: que las provincias alejadas puedan desarrollarse. Argentina tiene tremendas posibilidades pero, para ello, es necesario el esfuerzo del Gobierno nacional. Los correntinos que se fueron deben tener la posibilidad de volver.

¿Cuál sería el puntapié inicial?

Queremos empezar por las provincias del Norte y el Litoral. Garantizarles a todas las familias el derecho ciudadano de contar con tierra para vivir. Es lo mínimo que le debemos dar a las personas en un país deshabitado. No puede ser que un correntino la primera tierra que tenga sea la del cementerio. No tenemos ocupado siquiera el 1% del territorio. Es un disparate que la gente necesite robar un pedazo de tierra en una villa miseria. No resiste el más mínimo análisis. Lo hice en mi provincia, en los pueblos que tienen hasta 200 mil habitantes. Al casarse, las parejas se llevaban dos libretas: la del matrimonio y la titularidad de un lote de terreno. Eso se llama derecho de arraigo. El correntino quiere vivir en Corrientes y escuchar chamamé pero emigra porque no tiene condiciones de vida digna.

Pero estamos en una sociedad capitalista...

Si. Pero una sociedad capitalista no funciona bien si hay una cantidad enorme de gente en la pobreza y la indigencia. No es caro pero hay que decidirse a hacerlo.

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