El partido gobernante no cerraría alianzas con el liberalismo si en Capital se alineaban con el peronismo “camausista”.
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Edición del Jue, 28 de Abril del 2011
Jue 28/04/2011 | 00:00 hs Leído 45 veces. LA CONDUCCIÓN SEPULTÓ UNA VIRTUAL ALIANZA CON EL PJ
El PJ y la UCR provincial como sombras en la interna del liberalismo
El partido gobernante no cerraría alianzas con el liberalismo si en Capital se alineaban con el peronismo “camausista”.
Varias horas después de intervenirse el Comité Capital desde la presidencia del Partido Liberal (PL), aunque con rodeos, dieron pistas de la cuestión medular sobre la medida tomada a última hora del pasado martes en una abrumadora votación de 23 a 1 para formalizar la destitución de autoridades partidarias en el principal distrito electoral de la provincia. “Queremos colocar a capital en la misma sintonía de la provincia”, explicó Pedro Cassani, uno de los seis interventores dispuestos para “normalizar” la situación.
El titular de la Cámara de Diputados evidenció con sus expresiones que el comité capitalino estaba yendo por otro cauce político, que no es el mismo que el del partido, puntualmente viró al carril transitado por las huestes del intendente de la ciudad, Carlos “Camau” Espínola (PJ).
Durante todo el proceso previo a la intervención la plana mayor del PL apuntó como desobediencia total las determinaciones asumidas por los concejales Juan José Marun y Gisella Gasparini, ambos en temas urticantes votaron con el oficialismo justicialista en el Concejo Deliberante.
El aumento en el costo del boleto de transporte público de pasajeros y la movilidad tarifaria en tributos comerciales para la ciudad contaron con la voluntad de ambos ediles celestes, contraponiéndose a la dispuesto orgánicamente por el partido.
La situación que podría enmarcarse en una disyuntiva entre obedecer mandos naturales partidarios o actuar bajo lo que dicta la conciencia de cada concejal, giró sobre algo más profundo como ser el comportamiento que tuvo al menos en el último año el Comité Capital del PL, ante los ojos de las autoridades del partido había tomado un sendero que no era el propio.
“Nadie viene con la tarea de enseñar política. Vamos a constituir un espacio común y tratar de fijar objetivos que son fundamentales, sabemos que este proceso es un hecho traumático pero con fines positivos”, siguió en la explicación Cassani.
Cuidándose de no decirlo abiertamente el Vicepresidente Primero del PL admitió que el remedio intervencionista fue para encauzar a la nave capitalina nuevamente en curso del partido.
Junto a Cassani se encuentran como delegados interventores la presidente Josefina Meabe de Mathó, Gabriel Matta, Ramón Fernández, Miguel Pérez y Bernardo Quetglas, forman parte de la media docena de “normalizadores” para el distrito capital.
El temor del liberalismo en definitiva fue que la jurisdicción más importante de la provincia no se encolumne tras la nave insignia que es el partido. Muy cerca y seguro de cerrar alianzas con el radicalismo gobernante e integrar de esa forma el modelo 2011 del frente oficialista Encuentro por Corrientes (ECO).
Por su parte antes de la intervención Marun y Gasparini acusaron a la dirigencia de haberse ido de las estructuras aliancistas definidas para las elecciones de 2009: “Trabajaron para el senador nacional Eugenio “Nito” Artaza y para el ex gobernador Arturo Colombi y ahora nos vienen a sancionar a nosotros que siempre respetamos el trabajo político del partido”, dijeron el pasado martes por la mañana varias horas antes de que se defina la medida desde la estructura del PL ciento por ciento orgánico.



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