Con la provincia en llamas, sindicatos y bonaerenses esperan respuestas

Con la provincia en llamas, sindicatos y bonaerenses esperan respuestas
Daniel Scioli no termina de hacer pie como gobernador de la provincia política y estratégicamente más importante de la Argentina. Parecería que le resulta imposible resolver los asuntos pendientes que, cada vez a mayor velocidad, se acumulan a las puertas de su poco usado despacho.
“El gobernante del primer mundo”, como lo han llamado varias entidades sindicales fundamentando dicho mote en los viajes que, con frecuencia, realiza el gobernador a Europa y los Estados Unidos, incluso en medio del vendaval político que envuelve a la provincia, está teniendo serios problemas en casi la totalidad de los frentes políticos. Lo natural, lo que podríamos llamar esperable, es que el gobierno de la provincia tenga posturas encontradas con gremios que históricamente se han situado en la vereda de enfrente, como por ejemplo ATE. Lo preocupante surge cuando la situación empeora tanto que hasta los propios gremios amigos no ven otra solución que la de cruzar la calle.

Hoy se cumplen las primeras 48 horas del paro docente que detiene el progreso de la provincia. Los maestros, pieza clave del armado educativo, económico y social de la región y vara en la que se miden todos los gremios, no han logrado hacerle entender al gobernador que un aumento del 17,8 por ciento en tres cuotas, lejos de ser una mejora salarial, es un recorte.

Asimismo, el sistema de salud de la provincia es probablemente el peor del país. En una reciente reunión con los ministros Alejandro Collia y Oscar Cuartango, la directora ejecutiva de uno de los más importantes hospitales públicos del país, describió una escena desgarradora: “Teníamos que operar del corazón a un paciente de 42 años con excelente perspectivas de sobrevivencia. Necesitábamos una prótesis que la provincia tiene la obligación de proveernos. Llamamos al ministerio para que nos aprueben la compra. Nadie nos atendió el teléfono. Finalmente alguien nos atendió. Se fueron pasando la pelota de uno a otro durante cuatro horas, hasta que finalmente me dijeron que no había plata. Llamamos directamente a la empresa que las vende y el dueño nos dijo que la provincia le debe un millón de pesos, que no nos va a vender nada hasta que la provincia no le pague. No pudimos conseguir la prótesis, y el sábado nuestro paciente murió. ¿Cómo le explicás a la hija que su padre murió porque Scioli no le paga a la gente?”. En la misma reunión, otro de los directores se animó a decirle al ministro Collia: “Si lo que buscaban era destruir el sistema de salud de la provincia, los felicito. Lo lograron”.

La situación descripta se extiende, prácticamente, a la gran mayoría de los sectores de la provincia. Siguiendo con los relatos de la misma reunión, uno de los dirigentes sindicales que estaba presente hizo uso de la palabra. Comenzó diciendo: “Después de ver el trato que le dieron a los sistemas educativos y de salud de la provincia y, peor aún, después de ver que no les importó buscarles una solución, me avergüenza mencionarles mis problemas”. Cabe destacar que los problemas que tenía (y aún tiene) este dirigente no son de índole económica, sino de gestión. En su actividad, la provincia nombró como administrador a una persona que, a pocos días de asumir, deshabitó su sillón y no volvió a aparecer. Hoy en día su institución está acéfala y necesitan reemplazar al dirigente en fuga por otro que tenga ganas de trabajar. Lo que le piden al gobernador Scioli no es plata, es gestión. De esto, al parecer, tampoco hay nada.

Con el Fondo del Conurbano virtualmente congelado y sin fondos suficientes para destrabar incluso los conflictos más simples, Daniel Scioli parece no encontrarle una solución al conflicto. Mientras tanto, las críticas a su capacidad de gestión parecen llover desde todos los rincones de la nación. Incluso León Arslanián, ex ministro de Seguridad, aseguró recientemente que el fracaso de Scioli en la materia se debe a que, sin fundamento alguno, desdibujó todas las medidas que éste había tomado durante su gestión. Mauricio Macri, un asiduo blanco de críticas, también se descargó contra el gobernador de la provincia, al afirmar que “está cada día más débil a la hora de dar respuestas”. El secretario general de SUTEBA, Roberto Baradel, fue incluso un poco más allá: “Se le tiene que caer la cara de vergüenza”.

En medio de éste contexto profundamente desesperanzador, Ramón “Palito” Ortega estuvo haciendo olas por la fórmula presidencial Scioli - Massa. Teniendo en cuenta que sus imágenes, junto a las de Cristina Fernández y Alicia Kirchner, son dos de las que mejores miden entre la opinión de la gente, la pregunta que queda pendiendo de un hilo es: Si no puede manejar una única provincia, ¿cómo hará para manejar veintitrés?

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