Por primera vez, en Tierra del Fuego, un acuerdo político apuntalará una gestión de Gobierno

Con el alineamiento del Intendente Federico Sciurano, la UCR encolumnada, el MPF acompañando; el justicialismo dividido y el Frente para la Victoria, borrado, Fabiana Ríos consiguió el oxigeno político que necesitaba para continuar gobernando Tierra del Fuego, al menos por los próximos meses. Con los engranajes de la Gobernabilidad alineados, ahora solo falta el combustible que ponga en marcha la gestión.
Las paredes de la Legislatura, la Casa de Gobierno y el Municipio de Río Grande guardarán, por un tiempo, los secretos y la letra chica del acuerdo político que permitirá, por primera vez en Tierra del Fuego, apuntalar una gestión de Gobierno.

La decisión, lejos de ser reprochable, debe ser largamente aplaudida no solo para los oficialistas que lograron, pacientemente, unir las piezas de la oposición, sino también para quienes cumplen el rol de opositores y que aún conociendo su ventaja, prefirieron no recurrir a las viejas prácticas de la política.

Si no fuera por la presencia de Fabiana Ríos en el Gobierno, se podría decir que se ha formalizado un pacto de caballeros. Un pacto en que se revaloriza “el arte” de la política; en el que se justifica la búsqueda de consenso. Un pacto pensado y concebido para construir.

Quienes creemos en la democracia no podemos soslayar la importancia de un acuerdo de esta naturaleza que pemitirá darle gobernabilidad y sustento político a una gestión (iniciada en diciembre pasado) que desde su reelección no ha dado respuestas a las grandes necesidades de la sociedad fueguina.

La crisis internacional; la desaceleración de la economía, el centralismo del gobierno nacional, fueron los principales argumentos (con los que no estamos de acuerdo) esgrimidos por los oficialistas y sectores de la oposición para marcar un diagnóstico en común y comenzar a buscar un acuerdo político.

Aunque nadie lo diga, por el momento, ese acuerdo ya cobró vida. Las últimas señales la dieron los Intendentes de Río Grande y Tolhuin y la dirigencia del MoPof. El intendente Gustavo Melella dijo, hace 36 horas que “era necesario consensuar soluciones en pos del bien común”; los dirigentes del Mopof, durante la asusnción de las nuevas autoridades partidarias hablaron de “un escenario difícil” y subrayaron la necesidad de “un consenso”, yayer, finalmente Sciurano renunció a su postura intransigente y admitió “Tierra del Fuego tiene muy malas experiencias cuando las cosas se van de cauce, por eso nos parece importante fortalecer el diálogo y el trabajo en común”.

A estas fuerzas se suma Susana Sciracusa, y en menor medida Eduardo Barrientos, del partido Justicialista; y la legisladora Laura Rojo que hace rato abandonó a los colacistas.

En la vereda de enfrente quedaron los soldados de Bertone; los legisladores Arcando; Tapia y Martínez; y la mayoría de los sindicatos estatales que amenazan con unificar el reclamo de recomposición salarial.

¿LAS GARANTÍAS?

El gran interrogante que queda flotando en el aire es referido a ¿Cuáles son las garantías, si es que las hay, que Ríos le dio a las fuerzas políticas que apuntalarán su gestión de Gobierno?

Dificilmente se trate de un cheque en blanco, del otro lado no hay improvisados y difílmente Ríos pueda enagañarlos con promesas o espejitos de colores, sin embargo las respuestas deberán salir de la propia boca de los interesados. Hacer conjeturas o análisis apresurados podría implicar un error de apreciación serio.

Sin embargo, en esta oportunidad, casi podría dejarse de lado cualquier sospecha sobre los nobles fines que persigue el acuerdo ya que en el medio no está la salvación de una persona; dirigente o funcionario sino las instituciones mismas.

Por lotanto, honrando el principio de que “la política es la búsqueda del bien común”, creemos que los fueguinos están en presencia de un acuerdo histórico (aunque suene exagerado) que posibilitará, si el Gobierno actúa con responsabilidad, creer todavía en una provincia posible.

Por lo tanto ahora solo restaría esperar, a nuestro entender, que la Legislatura produza el combustible que alimentará a la maquinaria estatal para que la gestión comience a funcionar. Esto es la aprobación de la tarifaria; los contratos petroleros; el Presupuesto 2013; y la transformación del IPAUSS.

El límite, es el 31 de diciembre para que el 2013 no sea un año yeta.

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