Aunque la propuesta del Grupo de los Seis contiene subas de impuestos, buscan seducir al ala dura del Senado con recortas de gastos sensibles como el programa Medicare
Después de varios días sin novedades relevantes en la negociación para elevar el tope de endeudamiento de EE.UU., ayer el presidente Barack Obama le dio su respaldo a una propuesta bipartidista que impulsa una reducción del déficit fiscal de 3,75 billones de dólares en los próximos diez años. El mandatario dijo en la Casa Blanca que las ideas presentadas eran consistentes con su enfoque fiscal, e instó a los legisladores a empezar a ir al grano para contar con un proyecto que pueda ser aprobado antes de la fecha límite del 2 de agosto.
La propuesta fue presentada por el denominado Grupo de los Seis, que viene trabajando desde diciembre en un plan para equilibrar el monumental rojo fiscal estadounidense. Obama exhortó al jefe de los demócratas del Senado, Harry Reid, y al líder republicano, Mitch McConnell, a trabajar con velocidad para sumar consenso en las cámaras. La posibilidad fue bien recibida por los inversores, dando un impulso alcista a Wall Street y provocando un retroceso del oro. Un analista de la calificadora Moodys señaló, sin embargo, que el nivel de reducción del gasto involucrado podría no ser suficiente para evitar una rebaja de la nota AAA que tiene el país.
Según informó Kent Conrad, titular de la comisión de Presupuesto de la Cámara Alta (uno de los integrantes del Grupo de los Seis), la propuesta ya fue puesta en conocimiento a la mitad de los 100 miembros del Senado y a respuesta fue muy favorable. De hecho, varios pidieron 24 horas para revisar la propuesta y dar sus reportes o sugerencias.
Según un resumen difundido ayer, el plan impondría de forma inmediata u$s 500.000 millones en recortes de déficit, reduciendo gastos de seguridad y otros artículos en 10 años con límites de gasto, volvería más eficiente la operación de los programas de salud Medicare y Medicaid y aboliría el Impuesto Mínimo Alternativo.
Consultado acerca de si la propuesta podía ser integrada a las negociaciones para elevar el tope de la deuda, Conrad lo condicionó al respaldo que obtenga entre el resto de los legisladores.
Aunque el plan proyecta 1,2 billones de dólares en nuevos ingresos (alternativa que dispararía el bloqueo del Tea Party) también prevé una reducción de impuestos por 1,5 billones de dólares mediante grandes reformas tributarias.
Conrad planteó que si tres republicanos apoyan un aumento de impuestos, la idea podría prender entre otros partidarios si ven que programas populares pero caros como Medicare experimentan recortes.
Steven Hess, de Moodys, opinó ante una consulta de Reuters que las cifras que están siendo discutidas como potencial reducción del déficit como producto de este plan no parecen ser muy cuantiosas. Y señaló que para que el plan no genere un panorama negativo para la calificación, serían necesarias cifras de reducción del déficit mucho más amplias, del orden de los 4 billones de dólares.

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