Las primarias definirán la oposición para octubre

Las primarias definirán la oposición para octubre
La proyección nacional de Urribarri es excluyente en la campaña del oficialismo. De Ángeli disputa con el radicalismo que no logra arrancar.

Mañana comenzará a emitirse por los medios audiovisuales de comunicación la publicidad de partidos y alianzas de cara a las elecciones primarias del 11 de agosto, en base a lo que regula la ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral que fue sancionada en 2009. Puede considerarse que la campaña ingresará así en su tramo final, buscando masificar los argumentos electorales para facilitar la decisión de los ciudadanos.

En Entre Ríos el panorama electoral no parece dejar demasiados resquicios para que nuevas argumentaciones alteren lo que aparece como un panorama consolidado, al menos con vistas alas primarias, en las cuales si bien cada partido disputa su interna -en caso de tenerla-, lo más interesante es la comparación de la cantidad de votantes que participa de cada una de ellas.

El oficialismo plantea esta elección como un plebiscito sobre las gestiones nacional y provincial, y en menor medida, también de las municipales. Las encuestas que se conocen hasta ahora proyectan una intención de voto que se ubica por encima del 42 o 43% cuando resta todavía que defina su voto más o menos un tercio del electorado.

Uno de los elementos más significativo en favor de este voto resulta -además del respaldo al modelo ya las gestiones nacional y provincial- el apoyo a la idea de la proyección nacional del gobernador Sergio Urribarri.

Más allá de que el tema es tomado con naturalidad en la provincia, la presencia del entrerriano en el menú de presidenciables en 2015 sigue sumando elementos que la consolidan. Por caso, basta tomar los últimos ocho o 10 días para notarlo. Tras ratificar su predisposición a protagonizar una candidatura presidencial si Cristina Fernández lo entiende necesario, en el comentado programa de Alejandro Fantino en América TV; Urribarri siguió siendo noticia. Al día siguiente, el gobernador bonaerense Daniel Scioli se vio obligado a recordar que también sigue en carrera, pero además dijo que lo invitaría a sumarse a la campaña de la lista de diputados nacionales por Buenos Aires que encabeza Martín Insaurralde. A ello pueden sumárseles los gestos de predilección política de la Presidenta en su favor durante la inauguración de Tecnópolis, o el carácter de referente nacional que empiezan a otorgarle en otras provincias, como ocurrió en los actos del centenario de la perla turística cordobesa Carlos Paz.

No hay dudas de que la figura de la lista oficialista es Urribarri y el mandatario actúa en ese sentido, ratificando además que los nombres propios de los candidatos no son tan importantes como su adhesión al modelo kirchnerista.

Otro dato central, que permite entender en parte los mayores protagonismos de la oposición, es que la mayor atención se orienta a la elección de senadores. La razón es casi matemática. Mientras en Diputados el peso de Entre Ríos es relativo, ya que aquí se elegiran cinco de 127 legisladores, lo que está en línea con el 3,2% del padrón nacional que constituyen los electores panzaverdes; en Senadores lo que se elija en la provincia representa el 12% de las bancas que se renuevan, ya que solo ocho distritos votan para la Cámara alta. Aquí las opciones son las listas encabezadas por el justicialista Pedro Guastavino, el radical Atililio Benedetti, el macrista de Ángeli y quien gane la interna del Frente Amplio Progresista.

Hasta ahora el radicalismo entrerriano no termina de arrancar con su campaña. Se lo ve desenfocado respecto de la pelea más inmediata, que es con De Ángeli por el segundo lugar el 11 de agosto, según lo asumen en privado los mismos dirigentes de esa fuerza y también de Unión Por Entre Ríos (UPER), que es la alianza electoral del ruralista con el bustismo y el Nuevo Espacio.

Pelea de opositores

Con conocimiento del comportamiento electoral o con sentido común se puede anticipar que si el oficialismo gana el 11; la disputa se dará por el segundo lugar, ya que quien logre esa colocación tenderá a convertirse en la principal alternativa opositora en octubre.

Hablamos de la comparación en el caudal de votos que cada sector obtenga en su respectiva elección interna en el marco de las elecciones primarias, que son simultáneas para todos los partidos y en las que no es necesario estar afiliado para votar (abiertas).

El radicalismo muestra a un partido notablemente desmovilizado respecto del compromiso electoral (basta ver a los intendentes radicales) y que apunta casi todos sus dardos a la presidenta Cristina Fernández señalando que será opositor a su eventual reelección.

Por el contrario muestra apenas algunos atisbos de diferenciación con la alternativa que conforman el macrismo y el bustismo, pese a que tendrían mucho para decir al respecto: De Ángeli es un candidato “sin partido”, en algunos aspectos es similar a Miguel Del Sel en Santa Fe, que no tiene a quien rendirle cuentas si cambia de postura, ni tampoco está contenido en un marco ideológico partidario. Ha dicho incluso que apoyará a Urribarri en su proyección nacional; o que no sabe si votaría a Mauricio Macri para ese cargo.

El bustismo no está mejor: todos los intendentes y legisladores electos en 2011 volvieron al oficialismo tras la derrota electoral del bustismo, pese a la oposición de su jefe, Jorge Busti. Solo para empezar.

También los radicales podrían cuestionar a la candidata a diputada Cristina Cremer, que fue en la lista del Frente Para la Victoria en 2009, un año después de iniciado el conflicto del campo.

En la vereda de Unión por Entre Ríos, De Ángeli y los bustistas no se juntan demasiado. En el sector del dirigente chacarero estiman que andar mucho de la mano de Busti lo tornaría más dudoso como opositor. Tampoco De Ángeli lo muestra mucho a su mentor político: Macri. Es cierto que en Paraná hay un par de carteles con el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero nada más que eso. Ni lo nombra en sus comunicados de campaña que, en general, tienen más foto que texto. Por caso, vale el ejemplo de la inauguración de la muestra de la Sociedad Rural, donde el Torito cortó la cinta junto a Macri y al presidente de la Sociedad Rural Luis Miguel Etchevehere (esta figura sigue entusiasmando a varios radicales entrerrianos), en un hecho que fue ignorado por su equipo de campaña, que difunde en cambio fotos del dirigente mateando con una mujer o un hombre en un “barrio de Paraná”.

Y con esto parece que le alcanza para despegarse y hasta duplicar la intención de voto que registra el radicalismo, de acuerdo a los sondeos de comportamiento electoral conocidos hasta el momento. Encuestas que el radicalismo en su apatía ni siquiera cuestiona, aunque más no sea por conservar aspectos del “folclore” electoral.

En perspectiva

La cuestión de fondo adquiere diferentes matices en función de quien lo mire. Para el radicalismo entrerriano, de no producirse una reacción en lo que resta de la campaña, las primarias del 11 pueden ser la antesala de la elección que lo coloque por primera vez en su historia en el tercer lugar del tablero electoral.

Para De Ángeli puede ser la situación que vuelva a encender su estrella, ahora en camino hacia el Senado nacional; estrella que venía palideciendo en el ámbito del ruralismo, donde no solo sufrió un duro reves en su intención de disputar la conducción nacional de la Federación Agraria Argentina, sino que además tenía cuestionamientos en la conducción provincial.

Para su socio, Jorge Busti, puede ser el presagio de un freno de su declive electoral iniciado en 2007, ya que si las listas que su sector comparte con el macrismo se ubican como la oposición fuerte en la provincia, podría capitalizar esa acción política como el gran armador de esa alternativa.

Al oficialismo, en cambio, lo que le sirve es sacar la mayor cantidad de votos posibles, lo que no solo ratificaría la gestión sino que además posicionaría a Urribarri en el escenario político nacional.

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