El economista Juan Ljungberg aportó un panorama inicial sobre lo expuesto por el Ministro de Economía Amado Boudou en el congreso
Ljungberg, quien fuera Ministro de Hacienda de la provincia de Jujuy, observó en primer término que aparece como proyección el dólar promedio de $4,10 estimado para el 2011, mostrando un anclaje. “Todas las otras variables económicas están liberadas, como la política monetaria y el gasto público, que se observan en expansión. El tipo de cambio, a diferencia, se muestra como una variable en anclaje, para evitar que se dispare la inflación” explicó.
De todas maneras, indicó que esta estrategia no alcanza para mantener el nivel de precios quietos. “Si bien es cierto que el presupuesto 2011 prevé un incremento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del orden del 8,9 %, todo hace prever que el incremento va a ser mayor”, sostuvo el letrado, sustentando sus argumentos en otro indicador: los precios implícitos del Producto Bruto (PBI). “Esta variable es bastante certera del movimiento general de precios, no solo del consumidor si no también mayorista, y está estimado en el orden del 22%. Esto está siendo como una suerte de reconocimiento de que ese es el nivel de inflación real”.
Explicó en este sentido que el incremento en la recaudación del 32% enunciado en el proyecto sólo puede justificarse por tres indicadores: incremento de la actividad económica, una mayor eficiencia en el combate a la evasión, o por incremento de precios. Con lo cual infirió lo siguiente: “se puede pensar que un mejoramiento en la recaudación por vía control de la evasión puede estar en términos reales en un 2 %.
Si al 32% de incremento recaudatorio le restamos ese 2 % estamos en un 30%, si a esto le restamos el 4,5% del crecimiento económico, estamos en un 25,5%, el cual sería el nivel de inflación proyectado, mas o menos compatible con el 22,5 de crecimiento previsto del precio implícito en el producto bruto”.
Entonces ¿por qué alude el gobierno nacional una IPC del 8,9%? “En los precios implícitos del PBI se incorporan la inflación interna, nacional, pero también la importada, la cual depende básicamente del tipo de cambio. A su vez como éste está previsto en el orden de los 4 pesos, la inflación interna del 25,5 % se ve ajustada hacia abajo por el de la inflación externa, planchada o negativa como consecuencia de un dólar estancado en 4 pesos, con el cual se llegaría a la cifra expresada (9%)”.
De tal manera que “mas allá de que como pauta de inflación se prevé un 9%, en la realidad de las proyecciones macroeconómicas del propio gobierno, llegaría alrededor del 25 o 26%, coincidente con las proyecciones privadas” aseveró.
Por otro lado, observó que la tasa de crecimiento del 4,5% “parece baja”, incluso frente a las propias declaraciones de funcionarios nacionales, que están hablando de tasas de crecimiento del 8%. “Probablemente, como ya es práctica en los últimos 7 u 8 años, el objetivo sea estimar en menos los recursos y los excesos de recaudación se puedan repartir en forma más discrecional” expresó.
Tal situación permite imaginar futuras discusiones entre oficialismo y oposición por la distribución de estos hipotéticos excedentes, que se calculan en unos 40 mil millones de pesos.. Sobre este eventual escenario Ljungberg reflexionó sobre las alternativas. “Se estima que el año que viene el Poder Ejecutivo Nacional no va a tener las facultades delegadas, con lo cual quedarían dos caminos para ese excedente de recaudación calculado en unos entre 30 o 40 mil millones de pesos, los cuales pueden ser enviar un proyecto al congreso o bien mediante un decreto de Necesidad y Urgencia” indicó. Permanecerá la expectativa hasta el final del período.
Esta cifra estimativa, por otra parte, será probablemente la que definirá las pautas salariales para el ciclo que se avecina, de acuerdo a lo expresado por el economista. “Los salarios van a andar en la misma proporción que la suba de precios implícitos del Producto Bruto, estamos hablando de un 22 o 25%, creo que va a ser la media para el año que viene, similar a lo que ocurrió el presente período”.
“Es la economía estúpido”
En paralelo a su análisis, primario, sobre lo expuesto por Boudou en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara Baja, el economista jujeño se permitió reflexionar sobre el repunte de la economía previsto para el siguiente período, y su correlato en las urnas. Sobre ello expresó; “sin duda la situación económica marca significativamente cómo le va a un gobierno en las elecciones. Debemos recordar la frase que se hizo famosa del entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, pronunciando en una campaña electoral “es la economía estúpido”. Es decir, de eso se trata. Cuando la situación económica es favorable, a la gente le va relativamente bien, tiende a votar, y esto está probado, al partido que está en el poder, y viceversa, si la situación va mal lo castiga en las urnas”.
Por ello consideró que “esto es una demostración clara de que el peso de la ideología y ciertos principios, es bastante poco significativo en materia electoral, la gente vota con el bolsillo. Lo hemos vivido en Argentina en distintas épocas. Con lo cual creo que si esta situación económica se mantiene o incluso mejora, va a ser un factor muy significativo a favor del gobierno en 2011”.


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