A último momento, decidió no ir a Chile; hoy se cumple un mes del llamado 12-F y se esperan nuevas marchas
El entorno del presidente había anunciado su presencia en la toma de posesión de Michelle Bachelet. Incluso la diplomacia chavista había trabajado con tesón en los últimos días para que los presidentes sudamericanos le otorgaran un nuevo espaldarazo a Maduro, que buscaba el visto bueno a la retórica revolucionaria del "golpe de Estado".
En Chile lo esperaba también José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, dispuesto a abrir alguna vía de diálogo, que hoy parece muy lejana, entre las partes en conflicto en Venezuela. Sólo el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva había regañado en las últimas horas, de forma tibia, al "hijo de Chávez" por no haber dialogado con la oposición.
La violencia que sufre Venezuela también había sumado un nuevo factor al viaje presidencial: el gobierno de Piñera solicitó información sobre el asesinato de la ciudadana chilena Gisela Rubilar, de 46 años. Según la información suministrada por la gobernación oficialista, la mujer, simpatizante del partido del gobierno, fue tiroteada cuando procedía a retirar una barricada en la ciudad andina de Mérida.
"Esta compatriota chilena, militante de la revolución bolivariana, intentaba limpiar una calle y fue emboscada por los grupos armados del fascismo, que arremetieron contra ellas y otros", pormenorizó el canciller Elías Jaua, que sustituyó a Maduro en la toma de posesión.
Desde el estallido de la crisis, hace un mes, Maduro no se ha movido de Caracas; incluso siempre ha permanecido en las cercanías del Palacio de Miraflores. Una clara señal de la situación que vive el país: Maduro basa su acción ejecutiva en el llamado "gobierno de calle", con viajes a distintos municipios para aprobar in situ obras o inversiones. Unas giras suspendidas sin previo aviso.
Venezuela contiene hoy la respiración ante las marchas convocadas y recordando lo sucedido hace un mes. El balance hasta ahora se eleva por encima de la veintena de víctimas mortales, incluyendo los asesinados por la represión gubernamental y los ciudadanos que han perdido la vida por culpa de las barricadas. A ello hay que añadir decenas de heridos, más de 1300 detenidos y 40 casos de torturas denunciados por las ONG.
ZONA VEDADA
"Nuestra valentía se basa en las convicciones y esperanzas que tenemos de un país mejor", resumió el líder estudiantil Carlos Vargas. El recorrido programado de la marcha en la capital atraviesa el municipio Caracas Libertador, zona prohibida para la oposición por mandato de Maduro. El gobierno ya impidió las dos últimas manifestaciones opositoras ("las ollas vacías" del sábado y los médicos, el lunes), desplegando a cientos de guardias nacionales y decenas de tanquetas, incluso paredes metálicas para bloquear las calles.
El chavismo ha contraprogramado su propia marcha, como viene haciendo desde que estallaron las protestas opositoras. "Marcharemos los jóvenes y estudiantes, por la paz y por la vida", escribió Héctor Rodríguez, ministro de Educación.
"Exhortamos a quienes participarán en marchas convocadas a garantizar carácter pacífico de manifestaciones", demandó la ONG Provea, que documentó parte de los incidentes violentos de la concentración del 12-F.
Ayer hubo más marchas y más víctimas mortales. Daniel Tinoco, líder estudiantil en San Cristóbal de Táchira, murió al recibir un balazo en el pecho, disparado por colectivos revolucionarios, las brigadas de choque del chavismo. El joven permanecía acampando en una de las avenidas principales y formaba parte de los llamados "guarimberos gochos" del bastión del antichavismo. La ciudad rebelde mantiene más de un centenar de barricadas, pese a la ofensiva gubernamental para despejar las vías, iniciada el domingo.
"Las víctimas de la actuación del paramilitarismo tienen un autor intelectual: Nicolás Maduro. Investigación y castigo", disparó vía twitter Marino Alvarado, dirigente de Provea. El presidente ordenó la semana pasada a las Unidades de Batalla Hugo Chávez y a los colectivos actuar contra barricadas y piquetes: "Candelita que se prenda, candelita que se apaga". Maduro ha insistido una y otra vez en que no acepta la "campaña de demonización de los colectivos", a quienes considera unos virtuosos de la revolución.
"Mientras él duerme todas las noches como un niño, asesinan a muchos venezolanos. El país, cada día peor. ¡Responsable de la debacle!", protestó Henrique Capriles utilizando una de las frases más polémicas de Maduro durante su entrevista con la CNN..





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