La Presidente en Curuzú: el día que la política dio paso a la convivencia

Salvo la rechifla al Gobernador no hubo roces. Funcionarios y legisladores de distinto signo compartieron escenario y festejo.
El motivo del encuentro y la visita destacada pusieron en un segundo plano la tradicional beligerancia de la política correntina que en Curuzú Cuatiá, salvo por un instante, no asomó. La importancia del acontecimiento, los 200 años de la ciudad y la presencia -por primera vez en su mandato- de la presidente Cristina Fernández de Kirchner centraron la atención en un objetivo más elevado que el medir simpatías y antimpatías.

Si bien es cierto que tanto el peronismo correntino como el Gobierno provincial hicieron una apuesta fuerte para aprovechar el escenario festivo, no es menos cierto que al final el rédito fue para Curuzú Cuatiá por la elogiosa organización de una fiesta, sin fisuras, que se desarrolló en lugares y formas diferentes y con muchísima gente involucrada ya sea como protagonista o como espectador.

Junto con los palmares para la Municipalidad local, por la eficiente organización de la conmemoración del Bicentenario de su ciudad, los aplausos, vitores y demostraciones de afecto fueron para la presidente Cristina Fernández de Kirchner. Ninguna otra figura tuvo igual o mayor protagonismo que la Jefa de Estado.

Ni siquiera la estruendosa rechifla que buena parte del público le dedicó -insolente e insólitamente- al gobernador Ricardo Colombi ganó el ranking de los hechos sobresalientes de la fiesta de Curuzú.

La organización del festejo -en este caso atribuible a la intendente Alicia Locatelli de Rubín-y la visita de la presidente Cristina Fernández constituyen los dos acontecimientos sobresalientes.

La política vernácula y sus actores quedó relegada a un discreto segundo plano.

El cuadro de situación hizo que la convivencia coronara el encuentro. Así fue posible que funcionarios provinciales departieran con funcionarios municipales y legisladores de distinto signo partidario, que diputados y senadores, concejales y dirigentes de variada extracción se enchamigaran para el festejo. Tanto, por ejemplo, que llegaron al acto todos juntos en un colectivo.

Funcionarios, legisladores y dirigentes fueron recogidos al finalizar el desfile en la plaza principal por un colectivo de la empresa Silvia (interno 135) y viajaron hasta el parque Zambrana donde llegaron a las 20:15. Luego compartieron la platea frente al escenario.

Si bien el peronismo movilizó a muchos militantes y los bombos y banderas coparon el parque, la euforia gravitó en un único sentido: ensalzó la figura de Cristina. El Gobierno también ensayó una puesta en escena con numerosos pasacalles, “agradeciendo” a Ricardo Colombi, en distintos puntos de la ciudad. Además movilizó varios colectivos, pero perdió la pulseada con el PJ.

Pero, no fue lo importante. No hubo posibilidad de medir fuerza, porque el Bicentenario de Curuzú y Cristina se llevaron todos los aplausos.

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