Ordenó silencio y reivindica la estrategia original, "por el esclarecimiento y la verdad"
El gobierno de Cristina Kirchner sintió ayer el duro golpe por el resultado negativo de las pruebas de ADN a los hermanos Felipe y Marcela Noble Herrera, que confirman que no son hijos de desaparecidos. Significó la más resonante derrota política en su guerra librada contra el Grupo Clarín, a cuya directora, Ernestina Herrera de Noble, la Casa Rosada había estigmatizado como apropiadora ilegal.
Sin embargo, cuando la Presidenta les dé luz verde, los ministros reivindicarán el esclarecimiento judicial, la pacificación que supone, y dirán que, sin esa prueba, la herida hubiera seguido abierta de por vida.
"Se descomprimen varios frentes de conflicto: Clarín y los organismos de derechos humanos", se justificó ante LA NACION una alta fuente oficial vinculada con el caso. "Prevalecieron los postulados de memoria, verdad y justicia", añadió. Eso, en el largo plazo. "Pero es cierto que a corto plazo hay una derrota política contra Clarín, nuestro principal enemigo mediático", comentaban ayer en el gabinete.
La noticia causó impacto en Balcarce 50 por caer justo en medio de la campaña electoral y tras la derrota porteña del último domingo.
"Había una presunción de que los Noble eran hijos de desaparecidos apropiados y ésa era una mácula para Clarín. En se sentido hay cierta decepción", confió un funcionario de primera línea.
Según dijo a LA NACION, no existe la más mínima autocrítica en la Casa Rosada por haber llevado tan lejos las sospechas. En vida, el propio fallecido ex presidente Néstor Kirchner cargó contra Clarín y contra su CEO, Héctor Magnetto.
"Clarín demoró 9 años en acceder a hacer las pruebas. Y cuando eso pasa siempre, se radicalizan las posturas: crecen las suspicacias", comentó a LA NACION una alta fuente oficial, que aventuró una distensión para reducir el costo político.
Hasta ayer, Cristina Kirchner se encontraba en Río Gallegos celebrando el embarazo de María Rocío García, pareja de su hijo, Máximo Kirchner. Dio orden terminante de no opinar sobre el segundo cotejo negativo de las pruebas de ADN de los hijos de Herrera de Noble contra las muestras genéticas de 500 desaparecidos entre 1975 y 1976. De hecho, ningún ministro habló.
Caso testigo
El Gobierno había tomado la denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo como caso testigo para desacreditar a Clarín si lograba demostrar que Marcela y Felipe Noble eran hijos de desaparecidos apropiados durante la dictadura militar. Por eso, este revés caló hondo en el poder.
Según confiaron a LA NACION fuentes de primer orden, aquella expectativa, casi convicción, se desinfló en el Gobierno cuando los mismos hermanos Noble pidieron hace un mes hacerse la prueba de ADN para cotejar en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).
"Esa decisión decepcionó a muchos", confiaron en Balcarce 50. Se sospechó entonces, según difundieron fuentes del kirchnerismo, que Marcela y Felipe Noble Herrera habían verificado por su cuenta que la prueba daría negativa.
El aspecto positivo, según contrapesaron en la Casa Rosada, reside en que ahora las pruebas de ADN están y que servirán en el futuro si existen nuevas dudas.
También dentro del Gobierno existen ministros que esperan también que se reduzcan las presiones de organismos de derechos humanos y en especial de Abuelas de Plaza de Mayo, que dirige Estela de Carlotto.
La Casa Rosada espera cicatrizar heridas, más allá de la confrontación con que llevó adelante ese proceso. "La falta de esclarecimiento traía odios, hasta que no se supiera la verdad esto no iba a cerrar", dijo un alto funcionario.
"Con la absolución de los Noble y con la verdad, podremos lograr una pacificación", sugirió.





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