Por Adrián VenturaLas diferencias entre Dilma Rouseff, candidata a la presidencia de Brasil; José Mujica, primer mandatario de Uruguay, y la presidenta Cristina Kirchner son palpables en la visión que tienen de los medios de comunicación.
En cambio, la presidenta Cristina Kirchner pasará a la historia menuda por haber logrado la aprobación de una ley de medios que sólo tiene parangón con la que se aplica en Venezuela y por haber ordenado elaborar una denuncia contra Papel Prensa que no tiene fundamento en hechos ciertos.
Estas diferentes miradas de la realidad son más llamativas si se recuerda - como es bien sabido - que Rouseff y Mujica fueron guerrilleros en los años duros de sus gobiernos militares, mientras que Cristina Kirchner, en esos años, se fue a Santa Cruz para desarrollar negocios y acompañar a su marido, Néstor Kirchner, luego gobernador. Y, mucho más aun, lo son si también se recuerda que Rouseff y Mujica vienen de la izquierda dura, mientras que Cristina Kirchner, que en 1989 fue electa legisladora en Santa Cruz y, en 1995, senadora nacional, tuvo momentos de apoyo al menemismo y no reivindicó ninguna revolución socialista.
A Dilma, jefa de Gabinete de Lula Da Silva, y a Mujica, el pasado les dejó recuerdos, pero no la nostalgia de saltar atrás y volver a sumergirse en aquellos días Por el contrario, la experiencia les enseñó que un país, para crecer, requiere que sus gobernantes tomen decisiones pragmáticas y acertadas, no ideológicas.
Por el contrario, Cristina Kirchner imagina volver a un pasado que no protagonizó pero que, además, es silencioso. Hay, sin embargo, un dato incontrastable: ningún gobierno democrático persiguió tanto a la prensa y a la Justicia como las gestiones que encarnan el matrimonio Kirchner




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