Precio del azúcar: Ingenios tucumanos miran de reojo a Ledesma y a Moreno

Una publicación del Jardín de la República asegura que "entre los ingenios tucumanos lanzan todas las acusaciones, en la intimidad, contra Ledesma (Jujuy), la principal refinería del país, que maneja otros negocios, como el papel y los sustitutos azucareros, y tiene un excelente lobby con el Gobierno central".
Contexto.com.ar señala además que "hasta se habla de supuestos contactos con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que arma y desarma negocios, ordena y desata precios, e impone condiciones sin tener en cuenta dónde están parados los empresarios".

La nota titulada "Conviene defender el precio del azúcar: es un producto demasiado barato", analiza la realidad por la que atraviesa la producción azucarera tucumana y la incidencia directa de la actividad en la economía provincial.

Mientras la carne subió un 40% en apenas un mes, por ejemplo, y la cotización de otros comestibles trepó hasta las nubes, el dulce que sale de los ingenios está jaqueado por los intereses de grupos empresarios adversos y por el Gobierno nacional.

Un kilogramo de fideos vale por lo menos cinco pesos.

Un litro de leche en cajita no se consigue por menos de tres pesos.

Un kilo de carne de un buen corte cuesta 40 pesos.

Un kilogramo de azúcar de la mejor calidad cuesta apenas 2,50 pesos o un poco más, después de un largo proceso agroindustrial.

Cuando suben los valores de distintos productos hay algunas pocas protestas, que se van diluyendo a medida que pasan los días, y todos piden con suavidad que intervengan las autoridades.

Cuando el azúcar empieza a recuperar posiciones, con el país perfectamente abastecido de norte a sur, parece que algunos empresarios creen que llegó el fin del mundo.

Hay protestas y hasta piden que intervengan las autoridades gubernamentales.

Entre los ingenios tucumanos lanzan todas las acusaciones, en la intimidad, contra Ledesma (Jujuy), la principal refinería del país, que maneja otros negocios, como el papel y los sustitutos azucareros, y tiene un excelente lobby con el Gobierno central.

Hasta se habla de supuestos contactos con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que arma y desarma negocios, ordena y desata precios, e impone condiciones sin tener en cuenta dónde están parados los empresarios.

Los carameleros se enojaron hace poco con los ingenios tucumanos. Dejaron específicamente de lado a Ledesma y a Tabacal (Salta) y embistieron contra el precio del azúcar. La bolsa de 50 kilos se elevó de 56 pesos, en agosto, a 120 pesos, en enero.

Hasta amenazaron con desabastecer de golosinas los kioscos a causa del aumento de la indispensable materia prima. Ellos saben que nada sustituye el sabor natural y tan dulce de la blanca producción de los ingenios.

Para Tucumán el valor del azúcar es clave para la economía provincial. Mucho más que la cotización de los limones y de la soja, que enfrentan distintas realidades y escenarios económicos.

Por la estructura azucarera, la plata que deriva de la cosecha de la caña de azúcar y de la fabricación en las refinerías se reparte hacia todos los rincones, en miles de pequeñas empresas agrícolas y de servicios.

Con el alcohol, el azúcar mueve solamente en Tucumán unos 900 millones de dólares, si se calcula un precio final del producto de esos modestos 2,50 pesos, que tiene el IVA y todos los demás componentes de la ecuación de este formidable negocio.

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