En un mano a mano exclusivo con La Tecla, el jefe comunal de San Isidro aseguró que el radicalismo es el principal socio del Pro, y ató el destino partidario con el rumbo del Gobierno. Críticas al kirchnerismo y defensa de las decisiones tomadas por Cambiemos.
El intendente de San Isidro desde hace casi veinte años, Gustavo Posse, dialogó con La Tecla y dejó una serie de definiciones en torno al contexto político local, las decisiones de la gobernadora bonaerense, Cambiemos, el rol del radicalismo dentro de la alianza gobernante y otros temas.
-Es intendente desde 1999. Las últimas elecciones lo dieron ganador por amplio resultado. ¿Cuál es el clave para sostenerse en el tiempo al frente del Municipio?
-Estar concentrado en la gestión. Tener un plan y llevarlo adelante sin restricciones. Saber formar equipo y trabajador con las entidades intermedias. Y, sobre todo, no alejarme nunca de la gente. A mi, los vecinos me encuentran participando de actividades con ellos permanentemente; soy intendente todos los días, las 24 horas. Y amo a San Isidro, quiero lo mejor para mi ciudad.
-Dentro de Cambiemos, ¿con qué sector se siente más identificado?
-Me siento muy cómodo en Cambiemos; provengo de la UCR y trabajo con casi todos los ministros, con el Presidente con la Gobernadora. No creo que sea bueno hablar de sectores. Cambiemos responde a una necesidad de la sociedad de que quienes la representan dejen de lado personalismos por el bien común.
-Cambiemos va a presentar prácticamente los mismos candidatos, ¿cree que el radicalismo debería ir por más lugares?
En los años 2012 y 2013 cuando había marchas masivas en el país contra el gobierno del momento, contra distintas cuestiones, una de las cosas que le planteaba la gente a la oposición era que se juntara. Cambiemos es eso, es el deseo de la ciudadanía de tener un espacio político al que votar sabiendo que tenía que haber un cambio en la Argentina. Así que el radicalismo es el eje, la columna, es el socio fundamental, junto con el Pro, de Cambiemos, y a lo largo de todo el país, la vocación es seguir creciendo. El radicalismo es parte del Gobierno, así que tiene mucha responsabilidad. La suerte que tenga el gobierno de Mauricio Macri es la suerte del radicalismo.
-A lo largo de todos sus mandatos como intendente le tocó interactuar con distintos gobernadores, no sólo de diferentes espacios políticos sino también con marcadas diferencias de gestión. Carlos Ruckauf, del ‘99 al 2202; Felipe Solá, del 2002 al 2007; Daniel Scioli, del 2007 al 2015; y ahora María Eugenia Vidal. ¿Qué cosas diferencian a ella del resto de los gobernadores?
-Es distinta. Se compromete con la lucha contra las mafias como nunca nadie lo hizo. Y no lo hace de la boca para afuera, lo hace de verdad; y lo exige a su equipo. Veo que a Vidal le importa la gente, y logró establecer un diálogo con
la mayor parte de los intendentes, con independencia de su afiliación partidaria.
Otra cuestión realmente novedosa es todo el apoyo que tiene Vidal de Macri y la buena relación de la Gobernadoracon el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Rodríguez Larreta. Nación, Provincia, municipios y Ciudad de Buenos Aires tirando todos para el mismo lado es algo inédito.Como ya lo señalé, con ella tengo una excelente relación, y la veo dispuesta al diálogo y a corregir y rectificar lo que haga falta. Es una actitud que demostró en otras ocasiones.
-La oposición agita el fantasma del 2001. A usted le tocó vivir ese momento como intendente. ¿Cree posible que suceda lo mismo?
-Estamos muy lejos de algo similar al 2001. No sé quién agita ese fantasma, pero no es responsable hacerlo. Todos los actores políticos relevantes saben que la situación del país y el Gobierno actual no son equiparables al 2001.
-Es un momento bastante particular en nuestro país. ¿Qué lectura hace de la realidad social y económica de la Provincia?
-Estamos en un momento de lucha por la baja de la inflación, que tiene que ir cumpliendo metas; se espera que la inflación baje en esta parte del año. Esto tiene un fuerte sentido social porque es la única manera que se conoce de resguardar el salario, sabiendo que en esa puja contra la inflación, históricamente siempre perdía el salario. Estamos en el marco del ajuste de las tarifas que, en realidad, es una actualización, y toda la ciudadanía está haciendo un esfuerzo de acompañamiento. En este punto jue-ga un rol muy importante la tarifa social. Todo esto se produce porque durante años, de manera suicida, el kirchnerismo hizo política con la cuestión de las tarifas y la energía. Era hora de poner los pies sobre la tierra, partiendo de la base que es la parte más cruda, donde juega muchísimo la tensión que esto produce en los hogares y en las Pymes.
Ping Pong
-¿Qué fue lo primero que aprendió de la política?
-A estar cerca de la gente
¿Qué no perdona en la política?
-Perdonar es divino
-¿Qué le gustaría escuchar que dijeran de usted?
-Que amo a San Isidro
-Una batalla ganada y una perdida en política
-Cada elección fue una batalla ganada. No doy ninguna por perdida.






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