Políticos y sindicalistas debaten sobre la cuestión social que alienta el papa Francisco

Políticos y sindicalistas debaten sobre la cuestión social que alienta el papa Francisco

Gran convocatoria de políticos, sindicalistas y autoridades religiosas participaron de la apertura de la Semana Social de la Iglesia Católica, que se extenderá hasta pasado mañana.

Con la presencia de dirigentes políticos, eclesiásticos y sindicales, ayer quedó formalmente inaugurada la Semana Social de la Iglesia Católica, que sesionará hasta mañana bajo el lema "El papa Francisco y la cuestión social". Hoy continuarán las disertaciones y paneles en el hotel "13 de Julio".

Luego de entonar las estrofas del Himno Nacional y rezar la "Oración por la Patria", el obispo diocesano local, monseñor Antonio Marino, les dio la bienvenida a todos los presentes. Desde el estrado lo escuchaban el delegado de la Pastoral Social en Mar del Plata, Fernando Mumare; el secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Adalberto Odstrcil; el obispo de Lomas de Zamora y miembro de la Comisión, monseñor Jorge Lugones; el obispo emérito de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto; el intendente local Gustavo Pulti; el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el presidente de la Comisión Episcopal y obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano.

En tanto, desde la primera fila escuchaban la vicejefa Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; los diputados del Pro Federico Pinedo y Jorge Triacca hijo; el titular de la CGT Azopardo, Hugo Moyano; el de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo; el de la CGT oficial, Antonio Caló; y el de la CTA opositora, Pablo Micheli, entre otros. Más tarde se sumó el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota.

 

Bien común

Como anfitrión, el obispo local les dio una "cálida bienvenida" a lo que consideró "el listado enorme de los representantes de la política, de los sindicatos, del empresariado".

"Es una gran alegría verlos a todos juntos -dijo-, convocados por la Iglesia, siempre con fraternidad, con sentido de familia".

El obispo recordó que esta iniciativa se viene desarrollando "desde hace 30 años" en la ciudad, siendo 1984 "con la recuperación incipiente de las instituciones de la República, que se lanzó la primera Semana Social".

Marino recordó que uno de los objetivos principales del cónclave es "la vocación de encuentro, en el respeto de las diferencias, buscando aquello en lo cual podemos coincidir" y citó a la Oración por la Patria al sumarla cuando reza "la pasión por la verdad, el compromiso por el bien común y la sabiduría del diálogo".

Asimismo, reconoció que "a lo largo de estos años, la Iglesia ha podido contribuir desde su rol específico en cosas que interesan al bien de la comuna", como fue en su momento "la crisis con Chile o la Mesa del Diálogo", enumeró.

Ya en el plano ejecutivo, Marino explicó que "teniendo en cuenta la doctrina social del papa Francisco y en el marco del Bicentenario, habrá tres ejes principales de trabajo: la mirada pastoral que tiene el Papa y que expresa en su exhortación apostólica; también ante ese enfoque un análisis de las dificultades ante las que nos encontramos para citar ese ideario, y la contribución específica de la Iglesia a la paz social y al bien común".

"El poder es servicio"

A su turno, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, agradeció volver a elegir Mar del Plata para la realización de la Semana Social y apeló, de acuerdo a la agenda del papa Francisco, a la cultura del encuentro. También pidió entender que "el poder es servicio".

"Agradezco por honrarme con esta invitación -señaló- y la posibilidad de compartir con ustedes, honrando lo que promueve el papa Francisco con la cultura del encuentro". Asimismo, saludó a los políticos sentados en primera fila y especialmente les envió "un abrazo especial a mis compañeros del movimiento obrero, en este momento de gran responsabilidad social, en estos momentos de cuidar el trabajo y seguir luchando por una mejor y justa distribución del ingreso".

Por otra parte, agradeció que "hayan elegido esta ciudad tan inspiradora, que es un símbolo de familia, de los mejores valores que tenemos que recuperar, de la cultura de la vida y proyectarlos hacia el futuro, en un momento de la revolución encarnada por el papa Francisco, promoviendo una innovada globalización de la fe, de la esperanza, de la solidaridad".

También mencionó su "afecto especial" por monseñor Jorge Casaretto, a quien calificó como "influencia positiva", la cual "no se limita a acoger y proteger, sino fundamentalmente a hacer en estas circunstancias un puente entre los ideales y la lucha de Francisco y los que tenemos responsabilidades políticas y entender que el poder es servicio".

Siempre recalcando que el papa Francisco es su guía de trabajo, el gobernador expresó su preocupación "cuando se habla del capitalismo salvaje y los efectos devastadores en nuestros pueblos cuando son víctimas de la especulación".

"La República Argentina -aseguró- puede sacar esta herida profunda y permitir crecer cada día con más equidad y desarrollar este capital único que tiene el país: la materia prima, la fuerza de nuestros emprendedores, la materia gris junto con el talento de nuestros trabajadores".

En su opinión, si se le suma "inversión con mirada social y productividad, seguramente iremos avanzando y proyectando al país a un desarrollo integral. Esa es la gran Argentina del futuro, tenemos que desarrollar ese potencial", instó.

También se refirió a "nuevos flagelos", como "la inseguridad, la trata de personas, la violencia de género, la lucha contra la droga, tanto como problema de seguridad pública como también un problema de salud pública porque el adicto es un enfermo y como tal hay que tratarlo".

Finalmente, Scioli pidió un "fuerte compromiso, la energía positiva para que cada uno, desde su lugar, pueda cumplir con sus ideales, que permitan ir construyendo las grandes políticas de Estado que necesita la República Argentina y que debemos llevar adelante con gran humildad y sensibilidad".

Y reiteró su agradecimiento a monseñor Jorge Lozano por "haber coordinado, en un momento en que la Argentina presente y la del futuro necesita más que nunca de este diálogo social" y volvió a citar al papa Francisco cuando pide "ponernos la Patria al hombro, cada uno desde su lugar, para hacer el máximo esfuerzo, con una visión de colaboración, constructiva, sembrando esperanza".

Enorme gratitud

A su turno, el intendente local Gustavo Pulti dijo sentir "una enorme gratitud" porque Mar del Plata sea sede del encuentro, desde hace 30 años, porque consideró que "es un acontecimiento significativa en esta ciudad que es una ciudad de encuentro".

Asimismo, recordó que en alguna de las ediciones anteriores estuvo presente el papa Francisco y brindó una bienvenida que "pueda llegar al corazón de ustedes -se esperanzó-, porque los valoramos desde un punto de vista social, de fe cristina y los valores que consideramos que la sociedad contemporánea debe devolver en una mirada superadora de las circunstancias actuales".

En ese sentido, aseguró que "la posibilidad del encuentro es una posibilidad superadora del desencuentro, requiere esfuerzo del corazón y de la conciencia. Es imposible no citar al papa Francisco cuando dice que el gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista".

"El Papa nos habla de un fenómeno -dijo- que tiende a aislarnos y ponernos lejos, a sembrar prejuicios, nos pone en la antípoda de la fraternidad".

Así, el intendente invitó a "entender mucho mejor a aquel hermano nuestro que no tuvo las mismas posibilidades educativas, laborales, que se perdió a partir de los planteos laberínticos del consumo, de las adicciones. Tenemos que poder abrazar al diferente sintiéndolo igual".

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