Ambos candidatos presidenciales pretender salir detrás de la presidenta Cristina Kirchner en las primarias de agosto. Instalado ante la sociedad como el dúo opositor más votado, tanto Duhalde como Alfonsín imaginan que, en una disputa polarizada con el Gobierno nacional, podrán atraer el voto útil antikirchnerista, única forma de vencer al oficialismo en las elecciones de octubre próximo.
En este marco, la presidenta Cristina Kirchner inauguró en Villa Martelli la megamuestra de ciencia Tecnópolis, la misma que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no le dejó desplegar el año pasado en distrito porteño.
“Nosotros no somos de los que hacemos obras cuatro o cinco meses antes de las elecciones. Trabajamos siempre y durante todo el año”, le dedicó al líder de PRO la jefa del Estado, en medio de la campaña porteña para la segunda vuelta en la que el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Filmus, deberá remontar los 19 puntos Macri le sacó de ventaja el domingo pasado.
Justamente Tecnópolis fue uno de los problemas entre el Gobierno nacional y el porteño el año pasado, después de que Macri no habilitara la realización de la muestra, que estaba prevista para diciembre de 2010 a lo largo de la avenida del Libertador. Entonces, la Casa Rosada se quejó de la administración porteña por no permitir su realización.
Lo que debiera entender la Casa Rosada es que en la actual situación que tiene el oficialismo en el distrito porteño, cuanto más ataque al ganador de la primera vuelta –con o sin motivos-, más enojará al electorado de la Ciudad de Buenos Aires. Parece que a Daniel Filmus, que debe enfrentar el balotaje, nadie lo cuida.
Y mientras el oficialismo atraviesa estas vicisitudes, en la oposición se viven esos pasos de comedia a los que nos tienen acostumbrados. Ahora, Eduardo Duhalde debió aclarar que no renunciará bajo ninguna circunstancia a su candidatura presidencial. Lo hizo durante la presentación de los principales postulantes del Frente Popular, para aclarar aspectos de una propuesta que había lanzado para unificar fuerzas detrás de un único postulante. El bonaerense precisó muy claramente que su intención de que toda la oposición apoye en las elecciones de octubre al candidato no kirchnerista más votado en las primarias de agosto, no implica que él deje la contienda.
“Vamos a apoyar al que tenga más posibilidades de ganar”, había dicho Duhalde. Pero luego debió aclarar que eso no significaba que pudiera resignar su candidatura presidencial en caso de no resultar el opositor más votado en agosto.
“Ningún candidato puede bajarse, porque la estructura empieza con un candidato a concejal en cada pueblo, con casi 4.000 intendentes y no se puede abandonar a aquellos que lo están apoyando”, aclaró Duhalde.
En realidad, ningún postulante de la oposición se hizo eco de la propuesta lanzada por Duhalde; varios coincidieron en que lo más probable es que en octubre los votantes no kirchneristas se vuelquen hacia el opositor más votado en las primarias, como hemos advertido en anterior editorial, sin tener que hacer acuerdos cupulares.
Lo mismo le sucedió a Macri cuando aún estando en la carrera presidencial intentó acercar posiciones y lograr consensos. Nadie quiso y hasta Alfonsín decía que su límite de acuerdos era Macri. La verdad que cometió un error político al no querer conversar con el líder de PRO y ahora que tuvo su espléndido triunfo en el distrito porteño, el radical ya no sabe cómo agasajarlo. Fue el primero en felicitarlo y querer conversar con él, porque pretende que los votos macristas lo apoyen en las presidenciales.
Además Ricardo Alfonsín (Udeso) pretende liderar el voto opositor en las elecciones primarias del 14 del mes próximo como el resto de los candidatos, en realidad. En esta corta carrera, los radicales apuntan su mira a Eduardo Duhalde (Frente Popular) como el rival más importante por vencer para salir segundos.
Ambos candidatos presidenciales pretender salir detrás de la presidenta Cristina Kirchner en las primarias de agosto. Instalado ante la sociedad como el dúo opositor más votado, tanto Duhalde como Alfonsín imaginan que, en una disputa polarizada con el Gobierno nacional, podrán atraer el voto útil antikirchnerista, única forma de vencer al oficialismo en las elecciones de octubre próximo.
Alfonsín y la UCR están convencidos de que su espacio le lleva varios puntos de ventaja a Duhalde, sin embargo las encuestas indican que están muy cerca uno del otro, que Duhalde ha subido unos puntos y el radical se ha estancado en estos días.
En síntesis, en la oposición está sucediendo ahora lo que pasó desde el comienzo de este proceso: ninguno de los candidatos que está en la vereda de enfrente está dispuesto a consensuar su postura para acercarse a un triunfo. Cada uno quiere ser el artífice de derrotar al oficialismo solo y la realidad es que en este marco de desinteligencias permanentes, será bastante difícil.





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