Una polémica frase de Randazzo recalentó la interna con Scioli

Una polémica frase de Randazzo recalentó la interna con Scioli

Una aparente burla sobre la discapacidad del gobernador le generó fuertes críticas; "Se pasó de vivo", dijeron desde el sciolismo

Florencio Randazzo volvió a calentar la interna del Frente para la Victoria. Esta vez no fue por diferencias conceptuales, sino que quedó envuelto en un incómodo episodio de aparentes burlas sobre la discapacidad de Daniel Scioli, que perdió el brazo derecho en un accidente náutico. En el sciolismo no hay dudas, el ministro del Interior y precandidato a presidente cruzó una línea, pero no habrá una confrontación directa. Ni siquiera una respuesta pública. "¡Se pasó de vivo!", dijeron desde las oficinas del Banco Provincia en el centro porteño.

Es que Randazzo, que ayer dio el presente en la cadena nacional junto a la Presidenta, frente a los intelectuales de Carta Abierta primero imitó sus muletillas. "Optimismo", "positivo", "consenso", "diálogo". La humorada del ministro fue celebrada por una tribuna repleta de intelectuales kirchneristas que lo escuchaban con atención en la Biblioteca Nacional.

Pero no se quedó en eso. Mientras enumeraba los logros del "modelo nacional y popular", del que se presenta como la opción más pura para la sucesión, Randazzo soltó una frase que fue interpretada como otro guiño contra Scioli.

"Yo decidí ser candidato en 2013, porque habíamos perdido la elección, Cristina [Kirchner] no tenía posibilidad de ser reelecta y el proyecto se quedaba manco", dijo Randazzo, lo que disparó las risas de los presentes que interpretaron que se refería a la condición física de Scioli; el funcionario intentó aclarar que no se refería a eso, pero terminó celebrando con su audiencia la ocurrencia.

"Cayó muy mal, pero no le va a responder; imaginate que tuvo que salir a acusar a los medios. Nosotros celebramos la recuperación ferroviaria de la Presidenta, es una política muy buena para el país", lo chicanearon fuentes cercanas al gobernador bonaerense.

Randazzo, en medio del revuelo que causaron sus palabras, salió a aclarar que no se refería a su competidor en las PASO kirchneristas. "Jamás me burlaría de nadie por una cuestión como ésta. Si alguno así lo creyó, pido disculpas", escribió el funcionario en Twitter.

Los dichos de Randazzo también generaron la reacción de su mujer, Karina Rabolini. "No te podés reír de la desgracia de alguien", dijo, conmovida, en una entrevista anteayer en el programa Animales sueltos.

Con el correr de las horas, Rabolini se calmó y desde su entorno intentaron bajarle el tono a la disputa. "No se va a prestar a un show mediático. Si las disculpas son sinceras, son aceptadas; no queremos seguirla", dijeron desde el círculo íntimo de la primera dama bonaerense.

La escalada verbal de Randazzo contra el gobernador bonaerense también fue reprobada por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. "Es un problema de él y yo no tengo esa visión y me caen mal porque yo no canibalizo a mis compañeros diciendo ni cosas simples, ni un poquito grave, ni grave, ni gravísima y me dedico a formular una propuesta política al electorado para que me acompañe con su voto", cuestionó el ministro coordinador y uno de los aspirantes a suceder a Scioli.

Más visceral fue José "Pepe" Scioli. El hermano del precandidato presidencial, en diálogo con una radio, criticó a Randazzo con dureza: "Es muy triste reírse de una discapacidad, Randazzo perdió el eje. Es claro que no está preparado para desafíos importantes".

Otro de los que realizó un mea culpa fue Ricardo Forster. El secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional y uno de los referentes de Carta Abierta sostuvo que él se rió de la frase y pidió disculpas.

"Son esos reflejos que surgen con ciertas frases, pero si fue así fue de mal gusto. Yo me reí y pido disculpas. No era el espíritu de la gente que estaba ahí, pero a veces el contexto genera situaciones con las que uno tiene que lidiar cotidianamente", dijo Forster, que invitó a Scioli a una próxima asamblea del espacio de intelectuales cercano al oficialismo.

Desde La Cámpora también reprendieron al ministro. "No resultan palabras felices, hay límites que no deberían pasarse", advirtió el diputado Juan Cabandié..

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