La rencilla se había encendido en marzo, cuando el Indec publicó que en el Gran Córdoba la pobreza alcanzaba al 40,5 por ciento, algo que desde la Provincia criticaron, pero de manera subterránea, para no dañar la imagen del Indec, recuperada tras la destrucción estadística de la etapa kirchnerista. Más noticias en el Bajo palabra.
Los índices sobre la situación de la pobreza en Córdoba –el provincial que difundió el Centro Cívico y el del Indec–- fueron el tema de comidilla en la política local de los últimos días.
Y más allá de los pronunciamientos que desde diversos sectores se hicieron sobre el tema, lo que prevaleció entre las administraciones comandadas por el presidente Mauricio Macri y el gobernador Juan Schiaretti fue la idea de bajarle el perfil a cualquier disputa.
La rencilla se había encendido en marzo, cuando el Indec publicó que en el Gran Córdoba la pobreza alcanzaba al 40,5 por ciento, algo que desde la Provincia criticaron, pero de manera subterránea, para no dañar la imagen del Indec, recuperada tras la destrucción estadística de la etapa kirchnerista.
Ahora –con el índice nacional alineado con el cordobés, lo que evidencia que el Indec se equivocó en la medición anterior– las partes decidieron dar por cerrado el capítulo polémico: Schiaretti se refugió en su latiguillo (”los números hablan por sí solos, y no debo de opinar”) y la Nación, a través de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, marcó el aval para las mediciones provinciales.
De visita por Córdoba, la funcionaria nacional se distendió tras el contacto con la prensa. “Ministra, por sus declaraciones se nota que no quiere confrontar con el gobernador”, le comentó un periodista de La Voz.
Riéndose, la funcionaria soltó una definición que desnuda el pacto de no agresión entre la Casa Rosada y el Centro Cívico: “Es que no me dijeron si tenía que criticarlo (a Schiaretti) o no”, dijo la ministra dejando en claro su alineamiento.



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