El jefe de Gabinete volvió a marcar la cancha: habló de candidaturas, pero con bendiciones a su momento y tiempo.
El jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Jorge Capitanich, volvió a dejar un mensaje subyacente en su última visita institucional a la provincia: aún no se pronunciará sobre las candidaturas en danza para 2015, pero lo hará indefectiblemente cuando los tiempos así lo requieran y será en pleno ejercicio del poder partidario sin importar los caprichos de su actual reemplazante en el Ejecutivo chaqueño.
De acuerdo a las expresiones que tuvo Capitanich para con todos los aspirantes a la sucesión 2015, se podría decir que los precandidatos que hoy pululan en el universo peronista continuarán en un estado de libre flotación hasta pasadas las fiestas de fin de año. A partir de esa bisagra del almanaque el jefe de Gabinete comenzará a enfocar la lupa de su estrategia sobre los nombres que le interesan, entre los cuales se encuentran aquellos que miden bien en las encuestas pero también los referentes que sin un rendimiento descollante en la intención de voto garantizan la lealtad que Coqui añora desde que tuvo que vérselas con Juan Bacileff Ivanoff.
Todo hace prever que a medida que transcurra el verano tórrido del Chaco, el jefe de Gabinete hará un refinado de precandidatos en el que quedarán fuera de competencia sin más trámite que el tachón que Capitanich aplicará a los aspirantes más livianos de la lista, entre los que es número puesto el actual presidente de la Cámara de Diputados e hijo del gobernador provisorio Darío Bacileff Ivanoff.
Para producir la limpieza definitiva y definitoria que necesitan los peronistas a fin de encolumnarse tras las figuras más representativas del partido gobernante, Capitanich deberá aplicar todo el peso de las atribuciones políticas que como autoridad partidaria ostenta desde que fue convocado por la Presidenta para liderar el Gabinete, potestades gracias a las cuales se retuvo su título de jefe máximo de la fuerza oficialista chaqueña a pesar de haber tenido que ceder el control formal del Ejecutivo a su segundo de a bordo.
Por si alguna duda queda de que es quien toma las decisiones de fondo en el PJ, Coqui pasó los últimos fines de semana en constante recorrida por la provincia y en ejercicio del doble comando conferido por Cristina Fernández de Kirchner para evitar que el gobernador interino Juan Bacileff pierda los estribos como ocurrió hace tres meses. En estas últimas semanas, el titular del PJ chaqueño funcionó como un gobernante en ejercicio y bajó línea en privado a las huestes más leales a su sector, de forma que todo esté preparado para cuando se decida a bajar el martillo.
A la vez, trajo al Chaco a los principales aspirantes a la candidatura presidencial del Frente para la Victoria como el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y el ministro de Transporte, Florencio Randazzo. Con todos hizo anuncios, trajo inversiones, créditos, subsidios y mostró gestión de la mano de los programas Procrear y Progresar, con lo cual dejó demostrado que los beneficios reales que baja la administración nacional a las provincias vienen de su mano y no por el costado de Chiyo Bacileff, el gobernador teórico que se cuadra ante cada visita de Coqui aún cuando quede relegado a la condición de último orejón del tarro.
Lo último que se supo durante la más reciente recorrida de Capitanich por las obras de pavimentación y los centros industriales de Sáenz Peña fue que su decisión de compaginar una fórmula mixta para el Frente Chaco Merece Más está tomada. Le falta completar los nombres de entre opciones prácticamente cantadas donde se perfilan con mayores posibilidades Domingo Peppo y Eduardo Aguilar. Por el lado de la mujer que se postularía para la Vicegobernación, todo hace prever que consolidará el nombre de Claudia Panzardi, una intendenta que Coqui valora por su sobre condición de candidata leal y cuadro político taquillero.
Todo lo que haga Capitanich a partir de ese momento será en su propio beneficio como líder del PJ chaqueño, pero al mismo tiempo redundará en un repunte de las posibilidades del PJ en razón de que sólo si su base territorial se mantiene intacta podrá aspirar a convertirse en un protagonista indispensable del cuadrilátero político nacional en la etapa postkirchnerista, cuando deba dejar la Jefatura de Gabinete para convertirse en un senador más.







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