Mar del Plata vivirá al ritmo de un verano peronista diciembre

Recorrer la costa de General Pueyrredon desde el Sur al Norte, Plaza Colón, Plaza Mitre y en la ferroautomotora, permite inferir que la delgada línea del Estado, el gobierno y la campaña partidaria, son una mimetización permanente en el oficialismo nacional y provincial.

Con la impunidad como bandera, Daniel Scioli ha ploteado de color naranja ambulancias, patrulleros y hasta marquesinas del Banco de la Provincia de Buenos Aires, de las cuales han mutado el clásico color verde de la entidad crediticia bonaerense por el naranja, que nos convierte en la Holanda argentina.

   

Lo que llama la atención, es que semejante derroche de recursos y fondos públicos, aparezca como inexistente ante los ojos de la oposición. Si arrancamos por Punta Mogotes, Consorcio Portuario Regional, Base Naval (una pseudo Tecnópolis), los recitales en Las Toscas, con un parque de diversiones incluido, en el que se invertirán 37 millones de pesos y contará con una decena de juegos y seguridad privada, micros gratuitos que trasladarán a los interesados hasta el Museo del Mar, el Instituto Unzué y el propio Museo del Mar, van adquiriendo los colores, naranja si se trata de Scioli, o celeste y blanco si se trata de Florencio Randazzo.

Documentos, trenes, YPF se distribuirán entre las Plazas Colón y Mitre, donde pisará fuerte el ministro Florencio Randazzo en su sprint final para quedarse con la candidatura que desvela a Scioli.

Que el Estado se confunda con el gobierno, y que estos formen parte de la utilización en una interna partidaria, era difícil de imaginar, pero va a quedar en evidencia que se han traspasado todos los límites y que van por más. El peronismo va a jugar sus cartas a full y desplegará todo el aparato proselitista, valiéndose de los medios que aportan los contribuyentes y que forman parte del Estado.

Comentá la nota