Plan K para la victoria: Agrupar, atajar y reforzar

El kirchnerismo va armando en silencio su osamenta política que se erigirá como su plan electoral para el 2011. Olivos funciona como el bunker oficial donde las reuniones se despliegan, y los soldados van marchando tras las directivas de la presidente, Cristina Fernández, quien lentamente y aunque con dudas de presentarse a la reelección, rearma el juego del PJ
Después del golpe que significó la muerte de Néstor Kirchner, todo el kirchnerismo intenta robustecerse nuevamente y cerrarse para encontrar la unidad que le allane el camino a 2011, por lo menos para no hallar obstáculos que no se hayan manejado.

Desde la Rosada, se imparten las directivas para que cada cual sepa a qué debe jugar y cómo debe hacerlo: los más allegados de la mesa chica, los ministros que deben traccionar en Nación y Provincia, y los satélites que serán la conexión con los intendentes.

La quinta de Olivos se viene convirtiendo en “el lugar” donde se cocinan lentamente los pasos a seguir y las reuniones políticas de los futuros operadores K, aunque la presidente mantendría dudas de presentarse o no como candidata por la reelección.

En la agenda oficial circulan dos temas nodales para seguir de cerca por los aledaños al despacho presidencial: la relación con Hugo Moyano y el vínculo con los intendentes de la provincia de Buenos Aires.

Con respecto al titular de la CGT, se renovó su alianza con el gobierno, pero se habría deslizado desde “arriba” ciertos reparos sobre el accionar de los camioneros, sobre todo contra empresas, por lo que se pidió racionalidad y que acompañe el acuerdo por los precios y salarios con el sector empresarial.

En el encuentro producido con el presidente del PJ bonaerense, se aclaró que no era tiempo para mover las aguas provinciales, a raíz del vacío evidenciado por los jefes comunales en el Consejo del Justicialismo, ya que el 6 de diciembre en la próxima reunión de Mar del Plata, contaría con su apoyo. No obstante, la relación distante entre ambos parece mantenerse a pesar de las líneas extendidas.

El otro tema, la relación con los intendentes, sigue en la picota por pertenecer al territorio donde todo pesa y cuesta el doble. En esta gesta, la conexión parece ser el ministro nacional oriundo de Chivilcoy, Florencio Randazzo y el propio gobernador, Daniel Scioli.

Para los Caciques del Conurbano, la mesa está servida y está lista a la vez. Siempre y cuando Cristina Fernández se presente en 2011, asegurarían el triunfo en sus distritos pero a cambio se les habría pedido reproducir el discurso la fórmula “Cristina en Nación, Scioli en Provincia”; asistir algunos al encuentro del Consejo bonaerense del PJ encabezado por Moyano, pero sin dejar de marcarle la agenda evitando su crecimiento; y cerrarle la puerta a las aspiraciones personales o a las líneas subterráneas que quieran salirse del Justicialismo, como el caso del Grupo de los Ocho.

La editorial K estaría clarificada: mantenerse ambivalentes con Moyano esquivando conflictos y sosteniéndole la rienda al crecimiento sindical, y encolumnar a los intendentes bajo el modelo de gobierno, conteniendo a los que intenten jugar por afuera.

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