Juan Javier Desuque, el conductor de la camioneta Mitsubishi que el domingo provocó una tragedia en la ruta 5, estuvo ayer a un paso de quedar preso.
Ayer, en la audiencia de formalización realizada pasado el mediodía, la fiscal Alejandra Ongaro fue a fondo. Solicitó que Desuque quedara detenido preventivamente porque consideró que estando libre podría "tratar de obstaculizar" las declaraciones de los testigos y porque "tiene los medios económicos para fugarse".
El imputado, que por momentos lagrimeó, es quien el domingo a las cuatro de la tarde, manejando la Mitsubishi rumbo a Buenos Aires, quiso pasar a otro vehículo en un lugar prohibido, y chocó de frente a un Megane donde una familia viajaba hacia Neuquén. Como consecuencia del impacto, fallecieron el conductor del auto (Alberto Gómez), su esposa (Viviana Avalos) y un hijo de 12 años (Juan Gómez Avalos). El otro hijo, de cinco (Joaquín), permanece en estado grave y busca sobrevivir en una cama del hospital Lucio Molas.
La fiscal habló de una colisión frontal entre un vehículo de "gran porte" contra otro de "menor porte" y detalló -porque concurrió personalmente hasta el kilómetro 556, muy cerca de La Gloria- que Desuque, "en un tramo curvo y en una loma, se adelantó a otro auto, invadió el carril contrario y, además, también ocupó el único espacio que tenía Gómez para afrontar la emergencia, como era la banquina de su lado".
Ongaro, que en la audiencia requirió el inicio formal de una investigación preparatoria, le imputó a Desuque, prima facie, el delito de homicidio culposo, doblemente agravado por la pluralidad de víctimas y una conducción imprudente. Dijo que realizó "una maniobra temeraria" y que tuvo "un desprecio absoluto por la vida", en alusión a las víctimas, ya que Gómez "conducía en forma reglamentaria y sin poner en riesgo a su familia".
Multas: "paga y sigue".
Para reforzar su hipótesis, Ongaro citó como antecedentes tres multas que la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Santa Rosa le aplicó últimamente a Desuque. Una en 2010 por ir hablando por celular mientras manejada, y dos de 2011 por girar a la izquierda en un sitio prohibido y por estacionar sin tarjeta.
"Su comportamiento no parece ser casual -enfatizó-. Esas conductas negligentes denotan un mismo accionar y de desprecio por la vida. En ningún caso alegó ni presentó descargos defensivos para tratar de explicar porqué hizo esas maniobras. El, en cambio, pagó y siguió conduciendo". Incluso habló de su "soberbia" ya que "paga" y sigue. Viendo esto no hay medidas restrictivas que puedan morigerar esa conducta".
La funcionaria judicial expresó que el conductor del vehículo al que Desuque sobrepasó huyó del lugar. "Ese testigo está en la mira de la fiscalía y si Desuque estuviera en libertad seguramente trataría de obstaculizar ese testimonio", acotó. También pidió preservar a otros testigos, como Gustavo Ferrari y su hija, quienes viajaban en la Mitsubishi. Además explicó que podría ponerle trabas a la investigación a sabiendas que aún restan recolectarse varias pruebas (dosaje alcohólico, pericias, autopsias, reincidencia, etc.).
La fiscal, al pedir la prisión preventiva del imputado, sostuvo que el otro motivo para otorgarla también está presente en este caso. "El peligro de fuga no es una fantasía mía, sino que tiene los medios económicos para irse y evitar una sanción" que puede ir de dos a cinco años de prisión. Ongaro adelantó que buscará que la pena no sea la mínima ni en suspenso.
"Ya lo están condenando".
El abogado del imputado, Pablo Girard, contraatacó con un "ya estamos condenando a Desuque" cuando ni siquiera se han terminado de recabar pruebas fundamentales. "Le pedí que no declarara, aunque quería hacerlo, porque no está en condiciones físicas ni emocionales. El fue quien se bajó de la camioneta y socorrió al niño de cinco años. Lo sacó del auto. Su conducta inmediata fue proteger a las víctimas y a los ocupantes de su camioneta, y llamar a la policía", adujo en su defensa. Incluso remarcó que el lunes, "a pesar de que su estado de salud es delicado" porque no puede caminar con normalidad, concurrió a la policía a notificarse de la citación para la audiencia.
Girard descarto "absolutamente" el peligro de fuga y la obstaculización porque Desuque "es un comerciante que tiene domicilio en la ciudad. Es imposible que se fugue ya que desconoce quién es el testigo reservado de la fiscalía que iba en el camión (sobrepasado). Tampoco sabe si esa persona paró o siguió. Y con Ferrari, que fue operado, no tuvo más contacto después del accidente. El está dispuesto a presentarse en la justicia todas las veces que sea necesario".
Cuatro obligaciones.
Al momento de resolver, Ralli ordenó la prisión preventiva de Desuque, pero no la hizo efectiva. Reconoció que "existe cierto peligro de que obstaculice la investigación porque todavía falta que varios testigos declaren, aunque tampoco puedo soslayar que el imputado hoy está en libertad, lo que relativiza ese peligro porque tuvo 48 horas para hacerlo y no lo hizo". Acotó que "los antecedentes de tránsito son importantes, pero no tiene vinculación directa (con la audiencia) aunque pueden servirle a la fiscalía".
Por eso, y atendiendo a una pedido de la defensa, le dijo a Desuque que la única forma de evitar la detención es cumpliendo cuatro requisitos que, se descarta, los cumplirá: fijar domicilio y no moverse de él sin avisarle a la fiscalía, presentarse una vez por semana ante la fiscal, no tener ningún contacto ("ni siquiera telefónico") con Ferrari ni ningún otro testigo, y no manejar mientras dure el proceso.
Desuque, aliviado, salió caminando de la sala junto a Girard. Afuera lo esperaba un familiar directo. Muy cerca, Ongaro, se mostraba contrariada.
"Lamento lo que pasó"
Desuque estuvo a primera hora en la Ciudad Judicial para participar de la audiencia de formalización, pero ella se terminó demorando hasta después del mediodía. Empezó a las 12.23 y concluyó a las 12.56. Entre otros motivos, porque el juez Ralli, debió escuchar los alegatos del juicio al intendente de 25 de Mayo, David Bravo.
En esos 33 minutos, el conductor de la camioneta se agarró la cabeza, bajó la vista sin mirar nada y siguió en silencio las exposiciones de la fiscalía y la defensa. Su abogado, Girard, dijo que le pidió que no declarara, pero anticipó que en algún momento lo hará.
No obstante, el juez, por una obligación formal del proceso, le preguntó si quería expresar algo. Desuque hilvanó cuatro frases breves: "Lamento mucho lo que pasó. No lo vi al auto. Fue terrible. Pido disculpas". Y se le cayeron algunas lágrimas.
"Lucha por sobrevivir"
La fiscal Ongaro confirmó que Joaquín Lautaro Gómez Avalos, el nene de cinco años, está "muy grave" y "luchando por sobrevivir". Indicó que ella está en contacto con "sus tías", que llegaron especialmente a Santa Rosa, y basándose en el parte médico de ayer al mediodía expresó que "tiene comprometidos órganos vitales". Además acotó que finalmente no fue operado.
"Está en las manos de Dios"
Marcela Gómez tiene bronca e impotencia y aún le cuesta creer lo que pasó el domingo pasado en la ruta 5. Luego de perder a su hermano, su cuñada y uno de sus sobrinos, ella espera la evolución de su ahijado Joaquín Lautaro. El último parte médico dice: "El niño está internado en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos con diagnóstico de politraumatismos, traumatismo encéfalocraneano grave, contusión pulmonar y fractura de fémur, tibia, peroné izquierdo. Está con asistencia respiratoria mecánica y su pronóstico es reservado". La hermana del fallecido Gómez recordó las vacaciones que habían pasado juntos en Resistencia. "El domingo volvían de visitar a nuestras familias en el norte. Es una pena pensar que solo faltaban 500 kilómetros para llegar a su casa". Ayer a las 3 de la madrugada los cuerpos de sus familiares fueron retirados para ser inhumados en la capital neuquina.
"Espero que nuestros gobernantes hagan algo con respecto al tránsito. El hombre que iba conduciendo la camioneta destruyó a dos familias. Yo fui hasta el lugar del accidente y la maniobra que realizó es inexplicable. Ojalá se haga justicia". Por último la mujer dijo que el personal del Lucio Molas está haciendo todo lo posible para salvarle la vida a su ahijado. "Está en las manos de Dios", dijo a LA ARENA.

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