Los destinos de los subsidios que la diputada Silvia Petitti transfirió a una fundación de General Pico en los últimos tiempos, tendrían como uno de los objetivos hacer frente al sueldo en negro de dos de los asesores de su bloque unipersonal Radicalismo Independiente. Ambos trabajadores son estudiantes universitarios de la UNLPam. y oriundos de General Pico, la ciudad de donde también proviene Petitti. Viven en Santa Rosa y su fuente de ingresos es justamente el trabajo en la legislatura junto a la diputada.
En su momento, la legisladora admitió esas triangulaciones a través de las cuales le entregaba dinero a fundaciones para que a su vez éstas se lo destinaran a particulares, un destino expresamente prohibido por la normativa vigente. Eso le valió una denuncia penal en la cual quedaron involucradas la misma Petitti y una de esas entidades, Ser Solidario, comandada por un puntero del justicialismo que a su vez es empleado de la Cámara de Diputados, Carlos Alberto Domínguez.
Petitti conformó un bloque unipersonal luego de escindirse de la bancada del Frepam por otro escándalo, el de los cheques sin fondos. Es habitual que los bloques legislativos tengan empleados en negro, lo cual de por sí es cuestionable y entra en colisión con la normativa vigente; pero no debería ocurrir que se administren recursos de esta manera para pagar por sus servicios, y en este caso Petitti lo utiliza para sostener la estructura de su bloque político a costa de dos estudiantes universitarios que cubren sus estudios de esta forma.
La legisladora, como forma de justificar esas triangulaciones, había dicho que los diputados tenían que "darle la plata alguien". Había hablado de becas a estudiantes y ayudas económicas a personas que deben atenderse por alguna enfermedad. Pero nada dijo sobre mantener dos empleados de su bloque en la Cámara de Diputados.
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