El joven que inició su carrera en el bar “Yellow” está en un momento crucial de su vida en el que debe apostar fuerte otra vez para no perder el tren y mantener su imagen en lo más alto.
Hay varias versiones que intentan justificar su actual estado de ánimo. Por un lado, el factor personal. Fuentes cercanas a la investigación del asesinato del doctor Arturo Cobas aseguran que Meoni, además de sufrir en carne propia la muerte de su amigo, está obsesionado con el desarrollo de la causa. De hecho, ya resultó sorpresiva su presencia en el lugar con el fin, según sus propias palabras, de “asegurar que todo salga bien”. Sintió mucho el impacto de esa muerte cercana.
En la misma línea ligada a cuestiones privadas se inscribe su estado de salud. Aunque más allá de presuntos problemas con las tiroides no tendría nada que pueda encuadrarse dentro de la categoría “grave”, estaría sufriendo los efectos lacerantes del estrés; lógicos en alguien que lleva años ejerciendo la función pública y soportando sus tensiones diarias.
Si para cualquiera es un peso grande, para él, más. Vive alerta. Su imagen de “niño perfecto” lo obliga a una dosis de tensión adicional. La gente valora su sencillez y él debe sostenerla hasta las últimas consecuencias. En cierta forma está preso de su imagen y por eso habría empezado a estallar (lo que quizá sea saludable).
Político y hombre
común
En medio de una negociación crucial es capaz de ir al supermercado, saludar a todos, y si a alguien se le cae algo del carrito, correr a levantarlo. Hace algunos meses se recibió de héroe al rescatar a un chiquito vecino que estaba en problemas y salvarle la vida. También hace la cola para ver a Sarmiento como cualquier hijo de vecino.
Renglón aparte merece la política. Desde el punto de vista de sus ambiciones personales (que son varias), el acuerdo con la dupla Alfonsín - De Narváez, lejos de satisfacerlo, sería algo así como el “último vagón disponible” fallecido el cobismo. Era eso o la soledad absoluta.
El “colorado” es un hombre que, por fuera de su prolija imagen pública, está acostumbrado a dar órdenes y disciplinar a la tropa asegurando que el equipo lo arma él; conducta que dejaría al primer mandatario de Junín con escaso margen de maniobra a la hora de cerrar las listas e imponer su punto de vista.
Búsqueda frenética
Esa inseguridad se traduce en una vuelta a sus comportamientos “históricos”. En los corrillos de la Municipalidad circula el siguiente apodo: “Una voz en el teléfono”, sobrenombre tomado de la vieja telenovela que emitía Canal 9. ¿Por qué? Meoni viviría llamando a distintas personalidades del espectro político (Sergio Massa entre ellos) buscando soporte, apoyo y contención. Algunas de estas figuras contactadas por el Intendente, antes de devolverle el llamado, suelen consultar a diferentes personalidades de Junín para saber qué podría estar buscando el ex aliado de Cobos.
La mayoría de las veces sólo intenta saber qué piensan de él y buscar información para sentirse “parte de”.
Sin embargo, el día más caliente de los últimos tiempos no pasó por los cables telefónicos, sino por un olvidable viaje a La Plata que habría frustrado sus intenciones de reconciliarse con el kirchnerismo.
Si bien es vox populi que Scioli no va a soltarle la mano, quien sí estaría mortalmente enojada con él es nada más y nada menos que Alicia Kirchner. La hermana del ex presidente lo tendría en la lista negra de “imperdonables” por su asociación con el vicepresidente caído en desgracia; alianza que en la cabeza de esta mujer ligada a la acción social, permanecería inscripta en el top ten de acontecimientos que terminaron con la muerte prematura de su hermano.
Regreso sin gloria
Se dice que dos personas acompañaron a Meoni en ese viaje fatídico en el que se enteró de la bajada de pulgar, y que el trío, generalmente jocoso, volvió en el más absoluto de los silencios. Alicia, y no justamente la del País de las Maravillas, sería la verdadera pesadilla del Intendente. Ni siquiera Cristina logra preocuparlo tanto porque la considera una persona práctica.
¿Cuáles podrían ser las consecuencias directas de ese rechazo? Hablamos de esto la semana pasada: Meoni sabe que Scioli lo apoya pero al mismo tiempo conoce al Gobernador.
El kirchnerismo tiene demasiadas ganas de quedarse con Junín y la debilidad de sus candidatos locales comienza a ser sustentada con recursos que les permitan posicionarse.
Triunfo con
sabor a fracaso
Además, dado que no confía plenamente en su entorno, teme que antes de las elecciones salten cuestiones que los afecten; temor que los analistas políticos ya bautizaron como “síndrome Hebe”, en relación al impacto que tuvo la corrupción en el seno de las Madres.
Ahora bien, la irritabilidad creciente no puede explicarse apelando sólo a la coyuntura, por lo menos no hay razones visibles para que tenga miedo o se sienta inseguro más allá de las que afectan a cualquier Intendente en funciones. Su perfil sicológico influye de manera significativa.
Primero, a los ojos de Meoni, su casi seguro tercer mandato es lo más parecido a un “fracaso”. Hasta antes de la muerte de Néstor Kirchner se veía ocupando un espacio en el poder nacional.
Los riesgos de ser
un producto de la
función pública
Lo que podría representar un éxito (ganar la elecciones en Junín), para él es apenas un refugio circunstancial. A diferencia de otros políticos que son abogados, y aunque sea pueden dibujar una carrera en el universo de lo privado, Mario Meoni tiene los méritos y dificultades de un hombre que es producto exclusivo de la función pública y ni siquiera ostenta un título universitario. La política es todo para él; situación ideal si la sabe manejar, asfixiante si se asusta y no ve un horizonte claro.
Apenas pasados los cuarenta, debe estar pensando en su futuro más allá de la reelección juninense. Y para eso necesita un “padre” político. En el corto plazo encontrarlo le será difícil. Además de sacudirse las cenizas de Cobos, deberá moverse con cuidado. En política no todo lo que reluce es oro, y los caminos hacia lo más alto del poder son complejos. Lo que parece suele no ser y aquellos que se predice, generalmente no pasa.
El joven que inició su carrera en el bar “Yellow” está en un momento crucial de su vida en el que debe apostar fuerte otra vez. Mientras tanto, sueña con la hermana de ese hombre que, enarbolando su enojo, le recuerda los sinsabores de una apuesta que creía definitiva y se diluyó en el aire.




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