Peronismo para todos

Con la evocación de Evita, Cristina desempolvó el discurso peronista en un intento de retomar contacto con el sector más descontento con la confección de listas del oficialismo. Antes había pulsado a intendentes de la Tercera convocados de urgencia por Gabriel Mariotto a San Vicente. El candidato a vice habría dejado conforme a los alcaldes con su aparente visión de un más allá después del kirchnerismo.
El discurso peronista podría ser restituido como lengua oficial entre dirigentes de esa fuerza después de las elecciones presidenciales de octubre, ya asumidas como vísperas de la interna que definirá una nueva conducción el próximo año y a partir de las cuales se configurará el escenario de los comicios legislativos del 2013, donde “se discutirá de verdad el modelo y no a Cristina.”

Ese ánimo es el que predomina entre dirigentes del peronismo bonaerense que cree advertir claras señales de desgajamiento en el oficialismo, donde un sector ya no opondría resistencia a la candidatura presidencial del gobernador Daniel Scioli y que apuntaría a consolidar detrás de ella un recambio generacional en la conducción del PJ.

Al menos esa es la impresión que se llevaron algunos de ellos luego del encuentro convocado de manera imprevista por Gabriel Mariotto a San Vicente, la misma mañana del 25 de julio: un día antes del acto conmemorativo de Evita que lideró la Presidente y uno después de la dura derrota que el oficialismo vivió en la provincia de Santa Fé, donde Agustín Rossi, su candidato y jefe del bloque K en Diputados, terminó tercero.

El jefe de la Afcsa y candidato a vice también apeló a la liturgia partidaria para pulsar con qué ánimo los alcaldes podrían someterse a un proceso de sutura de las heridas abiertas con el cierre de las listas legislativas. Fenómeno de alcance nacional pero particularmente sensible en el Gran Buenos Aires, bastión de la intención de voto a la reelección de la Presidente.

Como exhibió el resultado de Santa Fe, las internas abiertas volvieron a demostrar que las leyes se revelan insuficientes para modificar una vieja tradición que domina usos y costumbres en el peronismo: nadie colabora en convalidar candidaturas en juego si no tiene un interés asociado a esa expectativa.

Mariotto habría salido fortalecido de esa reunión por la impresión que dejó entre varios asistentes, quienes partieron de allí persuadidos de que el jefe de la Afcsa está entre quienes observan un límite cierto para el gobierno nacional a partir de octubre y comienza a imaginar un más allá.

Peronismo

La convocatoria al encuentro surgió como parte del diálogo que el 25 de mantuvieron Mariotto y Daniel Di Sabatino. El intendente de San Vicente lideró la rotulada “Tercera pobre” que impulsó a Gustavo “Pata” Arrieta de Cañuelas, como el quinto candidato a senador provincial por esa sección electoral. Lugar que fue, finalmente, para José Luis Pallares, presidente del Concejo Deliberante de Lanús.

Di Sabatino no quedó solo en el reclamo que terminó por aglutinar también a otros distritos como Ezeiza, Esteban Echeverría, Quilmes y Lomas de Zamora. La mayoría de ellos asistieron a la reunión o enviaron delegados. Lo mismo que Lanús, Brown y La Matanza, favorecidos en esas negociaciones pero negociaciones pero no ajenos a los tironeos que provocó la inclusión de Santiago Carreras en esa lista y la de Santiago Aragón en la de diputados nacionales.

El titular de la Afcsa y el jefe comunal no hallaron obstáculo para coordinar la utilización de la quinta “17 de octubre” coordinada por el servicial Fabián Brito, lugarteniente de Carlos Kunkel en esa jurisdicción. El diputado ultraoficialista no es una figura que goce de la simpatía de los intendentes del Conurbano.

Brito fue tentado por La Cámpora para competir contra Di Sabatino pero meditó esa posibilidad hasta descartarla en el trayecto del viaje que realizó desde San Vicente al despacho de Andrés Larroque, quien lo aguardaba para concretarla. Kunkel, se sabe, fue uno de los principales respaldos de Di Sabatino para disputar la intendencia con el duhaldista Antonio Arcuri.

Algunos de los que participaron del encuentro ponderaron el discurso de Mariotto, con reiteradas citas a Perón y Evita. Aunque los párrafos que concitaron su atención no fueron esos sino en los que remarcó que “si se es peronista hay que ser kirchnerista” que decodificaron como la necesidad de un firme respaldo al gobierno nacional en la “hora crucial” que atraviesa.

No hubo precisiones y el contacto personal con el candidato a vice quedó limitado a saludos protocolares por la abultada agenda que le marca el proselitismo y que lo obligó a compartir apenas formalmente el almuerzo que iba a servirse en la Quinta para 15 de los selectos invitados: siete alcaldes, cuatro jefes de legislativos locales y algunos candidatos a legisladores.

Bajo estricto pedido de anonimato, trasladaron sin embargo la sensación que les quedó de sus palabras, en las que creyeron entrever que el jefe de la Afcsa compartiría la visión que prima entre los más encumbrados de ellos. El kirchnerismo inicia desde octubre el tránsito de su ciclo final.

Vigilancia

Esa convicción no es la que impera en la Casa Rosada, por ahora el principal respaldo político de Mariotto. Desde allí le exigirían avanzar con cambios en la Legislatura bonaerense que no incluirían solo al Senado, su ámbito de incumbencia, sino también a la Cámara de Diputados. Mandato que lo estaría sometiendo a una encrucijada frente a la cual se inclinaría, de momento, a “hacer algo.”

“Hay muchachos que están hace veinte años y no colaboran en dar la imagen de un recambio necesario” insistió una fuente del PJ para quien “esa maquinaria” presionaría a Scioli cada vez que intenta llevar adelante iniciativas parlamentarias ligadas a reformas estructurales.

El nuevo orden parlamentario que impulsará Mariotto, si logra enhebrar un acuerdo con la representación de la Primera y Tercera Sección Electoral en la nueva Legislatura, ofrecería al gobernador una alternativa en ese sentido. Respaldo que además fortalecería su pedido de manejar una cartera en el nuevo gabinete ministerial.

Carreras es el único candidato a sumarse si en efecto es creado el ministerio de la Juventud, tal como se descuenta. También que deberá compartir el poder con los delegados bonaerenses de La Cámpora, algo desengañados con el subsecretario de la Juventud quien les confesó, sin cortapisas, su adhesión incondicional a Mariotto y no a esa corriente juvenil en las vísperas del acto que compartieron con Scioli hace un par de meses en el Teatro Argentino.

En la versión de quienes abrevan más en la tradición del PJ, ese agrupamiento pretende conformar una suerte de Guardia de Corps alrededor de Mariotto con la finalidad de mantener cierto control sobre sus movimientos a raíz, en apariencias, de cierto halo de “militancia peronista.” Planteo que no compartiría José Ottavis. El jefe de la JP bonaerense tendría mayor afinidad con el postulante a vice. En especial, acerca de una mirada sin dogmas ideológicos sobre la realidad política.

Estadística

Aún con la partida de Carreras y la segura de “Cacho” Álvarez para continuar al frente del ministerio de Desarrollo Social, “la situación será la misma: hoy entran por la Tercera cinco senadores”, confió una fuente del peronismo bonaerense. Lo que pone al bloque oficialista frente a un panorama ajustado al que contribuirían las listas ligadas a Eduardo Duhalde, quien lograría elegir dos representantes si araña, como especulan, el 20 por ciento de los votos.

Alternativa que imaginan equilibrando el potencial riesgo a sus intereses que atribuyen a Francisco De Narváez, a quien imaginan también con dos senadores pese a que Ricardo Alfonsín, su candidato presidencial, no logra despegar en los sondeos. Aunque es preciso recalcar que la eficacia de esa herramienta es tela de juicio de las experiencias en Capital y Santa Fe.

Tributario del desempeño de Miguel del Sel en esa provincia, dan como inminente que si el viejo caudillo obtiene esos guarismos irá directo entablar una disputa por la conducción partidaria en el 2012. Momento en que se definirá el escenario de las legislativas del año posterior, cuando estiman que “se discutirá realmente el modelo” pero ya no a Cristina.

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