El perfil de Colombi en el cónclave con Ríos

El perfil de Colombi en el cónclave con Ríos

Dos hechos no pasaron desapercibidos. Por un lado, el hecho de que Colombi haya omitido dar definiciones concretas respecto a un encuentro que aunque sólo relaciona al Gobierno con la primera Comuna de la Provincia, marca un antes y un después, luego de doce años de sucesivos desencuentros. Un punto de inflexión que como tal es noticia.

El segundo hecho es la casi clandestinidad del cónclave. Colombi, pudiendo y debiendo hacerlo, prefirió no tener registros fotográficos que patenticen la reunión con Ríos, un dato que tiene en sí una lectura política que sólo el tiempo develará. El protagonismo lo tuvo el Secretario General de la Gobernación, un actor de reparto que ofició de vocero y se prestó para las únicas fotos del encuentro matutino llevado fuera de la Gobernación.

En los hechos sobrevuela la duda. Fue o no una broma de inocentes. El interrogante está planteado. Luego de la decisiva y oportuna intercesión de Monseñor, rápido de reflejos no dejó margen para volver atrás y la expectativa que se generó obligó a que el domingo Ríos y Colombi se vieran las caras, aunque resulta cuanto menos sintomático de que ninguno se haya explayado con amplitud en un hecho tan importante.

Es más, el propio Colombi intentó bajarle el perfil al encuentro. Lo catalogó como un encuentro más de los muchos que sostiene con intendentes del peronismo, sin considerar que en el caso de la Capital, aunque Ríos haya dejado de ser el Presidente del PJ y que no representa al resto de los intendentes, tiene tras de sí a 400 mil postergados capitalinos que desde hace años esperan que concluya este diálogo de sordos entre el Gobierno y el Municipio, lo cual ha relegado a la Capital de Corrientes a una posición de minusvalía respecto a Posadas, Resistencia o Formosa, que sacaron varios cuerpos de ventaja.

Un dato no menor fue el protagonismo del Mono Vignolo a expensas de quien por la naturaleza de las funciones debió comandar el cónclave como es el ministro coordinador, Peteco Vischi.

Se habló, a la hora de las explicaciones, de los negocios que están detrás del ambicioso proyecto de Santa Catalina, en los que los gobiernos provinciales, nacionales y el comunal deben actuar en fina sintonía, en un trípode que explica además la falta de participación de un Camau que pasó a segundo plano en medio de una interna peronista cada vez más conflictiva y en la cual la relación establecida bajo cuerda por Ríos y Camau, se dice, molestó y mucho al propio Colombi.

De hecho, muchos cabos sueltos, interrogantes sin respuestas, pero sí la importancia de la participación decisiva del Obispo, a partir de lo cual habrá que esperar avances muy concretos respecto a una agenda común que se conocerá en las próximas horas.

Queda la duda de si Colombi quería esto. De hecho, la causi clandestinidad de la reunión da para pensar. Si no lo quería, podría decirse que se le escapó de las manos.

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