La semana que pasó, el palacio municipal de calle 12 fue abruptamente allanado por personal de la policía y la fiscalía N° 8. Quién o qué detonó el allanamiento es, hoy por hoy, el interrogante que ocupa las roscas políticas locales. La pregunta del millón: ¿Le hicieron la cama al gobierno de Pablo Bruera?.
Llamativamente, según se comenta en lo más privado de la gobernación, el desencadenante de esta situación podría provenir de un enroque político ajeno. Es que, en ese sentido, el pase de Martín Insaurralde al massismo como el flamante aspirante a conducir los destinos bonaerenses por el Frente Renovador sería solo cuestión de días.
¿Qué tendría esto que ver? Con la idea de generar un golpe de efecto, Insaurralde habría consensuado efectuar su pase al sector de Sergio Massa junto a una serie de intendentes de la provincia de Buenos Aires, entre los que sospechan que se encontraría Pablo Bruera, como una forma de reforzar sus aspiraciones a la gobernación en un espacio en el que los candidatos abundan.
La noticia, que trató de guardarse en absoluto secreto, llegó a oídos de Daniel Scioli, quien, a través de su ministro de Justicia Ricardo Casal, habría actuado para impulsar este allanamiento.
Todo parece indicar que, lejos de quedar en la nada, las consecuencias de esta causa se profundizarían: entre hoy y mañana, según supo REALPOLITIK en exclusiva, se espera la concreción de inevitables detenciones y, al parecer, Enrique Sette sería la primera de las víctimas.





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