Palpitar comunal: La migraña peronista y la holgazanería radical

Palpitar comunal: La migraña peronista y la holgazanería radical
La casta política comenzó a desandar su complejo juego rumbo el armado de las listas que se ofrezcerán al electorado tandilense. Mientras el radicalismo transita por la gestión con cierta comodidad, el justicialismo decide cómo definir sus candidatos con la menor cantidad de heridos posibles.
La holgura lunghista incluso le permite dedicar más tiempo a los contubernios intestinos más allá de las fronteras serranas. El justicialismo, en tanto, emprende el desafío de disimular las apetencias y miserias con la pretensión de formalizar una alternativa de gobierno que comulgue con los idearios kirchneristas, a pesar que los principales precandidatos a representar ese espacio sean mirados con desconfianza.

A sabiendas que los sondeos siguen resultando amigables, Lunghi y compañía parecieron zambullirse en la contienda interna que inventaron desde arriba y derivó en un papelón más del centenario partido. La incomodidad que había recalado en los radicales locales (incluso al propio Intendente) por la candidatura de Ernesto Sanz, se despejó en las últimas horas cuando el propio mendocino se bajó por razones que la razón del vecino de a pie no entiende, y sólo aquel y los descolocados correligionarios que apostaron por él sabrán digerir.

Con el resultado puesto, salió Julio Elichiribehety a mojarle la oreja a los “pecho fríos” (en especial dentro del gabinete) que gustaban de la candidatura del senador nacional, olvidándose que la política como la Argentina misma resulta una quimera.

Sino, que el propio ex secretario de Desarrollo Social y jefe de campaña de Lunghi explique la curiosa como conversa postura, especialmente cuando no hace mucho tiempo atrás ordenó que el ahora candidato lunghista, Ricardo Alfonsín, no subiera al escenario en los actos locales, o se ninguneara a Margarita Stolbizer, futura candidata a gobernadora.

Algunos radicales que quedaron desolados frente a la patética retirada de una interna que el mismo sector propició, no bajan los brazos y albergan la utopía que en las primarias se presentará y, con él, debería conformarse las listas hacia abajo, incluso Tandil. ?Se animarán?, el tiempo lo responderá.

NESTOR, QUE NO ES KIRCHNER

La oposición vernácula, en tanto, transita por otros dolores de cabeza mucho más intensos, más bien a estas alturas se está frente a una eterna, folclórica migraña que no encuentra antídoto para aplacarla.

Se trata del problema de siempre, aquel que alude a los intereses encontrados y el siempre amenazante poder de daño que tengan aquellos que queden afuera del virtual armado de la lista a presentar.

También es cierto que hay mucho de parodia en toda esta puja. En verdad, algunos plantean querer tener un espacio en el armado pero están esperando por otra cosa. Saben que no hay muchas chances de ingresar al municipio, entonces aceptarían quedar afuera de los cargos electivos a cambio de espacios de poder futuros y recursos económicos asegurados. Está más que claro que la estrategia de Diego Bossio -cual Tío Rico- departiendo cargos anticipados no fue la mejor receta.

Para quienes resultan los hasta aquí principales candidatos, son mirados con recelo. Raúl Escudero y Néstor Auza, parecen incompatibles entre sí, pero los une las mismas miradas de desconfianza de los que ostentan ser el ideario kirchnerista. Paradójicamente ellos no se quieren, pero están unidos por la misma encrucijada.

A ambos les endilgan proyectos ultrapersonalistas, capaces de zigzaguear dentro del amplio abanico justicialista (y más allá también según le endosan el pasado a uno de ellos) con tal de hacer prevalecer su causa, más que la causa nacional que, en definitiva, parece interesarle principalmente a los llamados pingüinos serranos de ayer y hoy.

De todas maneras, a fuerza de eventuales votos, ya son varios los que guardarán sus reparos a favor de la suma de las adhesiones que prevén podrá reunir uno de estos precandidatos. Néstor, que no es Kirchner, sino Auza, es el elegido y tal vez necesariamente para ensalzar aún más su figura y ahuyentar fantasmas deba enfrentar a Escudero, un dirigente que no conoce de sus limitaciones y se sabe fuerte en las internas.

Hasta aquí el escenario, pero nada aún se ha definido y, según los antecedentes del peronismo tandilense, poco se podrá confirmar hasta que los propios involucrados se expresen abiertamente, para así lanzarse a la aventura de competir.

Al final del camino los espera quien se sabe ganador, que a estas alturas corre con el único riesgo de que aquella holgura se llene de holgazanes y, con éstos, se corra el riesgo de lo que hoy pareciera una utopía: torcer una historia electoral repetida.

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