Luego de que el jueves pasado el gobernador Ricardo Colombi anunció que en junio otorgará el segundo aumento al salario básico de los empleados públicos, los sindicatos de empleados estatales comenzaron su nueva rutina de quejas y difusión de sus pretensiones.
En tanto que desde el sindicato de enfermeros y administrativos del sistema público de salud (ATSA) comenzaron a reclamarle al Gobierno que les eleve hasta los $2.800 el sueldo mínimo garantizado o piso, con el próximo aumento de junio.
Los trabajadores de los hospitales y CAPS están en quejas constantes, porque tienen uno de los salarios básicos más bajos y deprimidos de la Administración Pública que hoy ronda los $650.
Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) también salieron a contestar el preanuncio salarial del Gobernador. Su titular, Walter Zamudio, también criticó la unilateralidad de la decisión gubernamental y pidió por una Mesa de Relaciones Laborales. Pero además exigió al Ejecutivo provincial que amplíe su política laboral para blanquear “los 8.000 mil trabajadores contratados y los 2.000 mil agentes precarizados que hay hoy en el Estado. Ellos son los más castigados y los menos beneficiados”, dijo a época.

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