El camino a San Francisco tiene peaje de un lado pero no del otro, inversión provincial en ruta nacional, devoluciones prometidas que no existen, tramos en administración privada y otros concesionados.
La nueva calzada fue inaugurada por provincianos y federales en tiempos electorales ya pasados, pero la obra todavía no está terminada. Por la vieja calzada que viene a Santo Tomé, se paga peaje; por la nueva calzada que va hacia Córdoba, no hay cabina. Pero la habrá.
La concesionaria vial no hace el mantenimiento indispensable. Y el gobierno nacional aún no paga todo lo que debería para que se inicien las obras de repavimentación de la vieja calzada, cuyo costo es responsabilidad federal más allá de que la concesionaria cobra el peaje.
El plan de obras para actualizar la deteriorada vieja calzada ya debería estar terminado en varios tramos. Pero la tarea tiene que esperar por el decreto que consolida la renegociación de los contratos de concesión vial en el país (renegociación bajo la órbita de Julio De Vido), un acto administrativo tan inminente como el nuevo puente prometido por Néstor.
Según los postulados de la “década ganada”, quedaron atrás las infamias del Consenso de Washington, que incluían para las rutas nacionales el esquema de concesiones privadas de obras y explotación a cambio de peaje. El relato Nac & Pop omite que la inversión se estatizó pero las cabinas privadas siguen, aunque los yuyos ganen más de una batalla por el territorio en las banquinas, y las calzadas exhiban deterioros que el discurso desafía, sin más sustento que la pretensión. No es un problema ideológico.
Cuando La Fe no es la Cruz
Las santidades que nominan los territorios argentinos -herencia de la tradición conquistadora española- sirven hoy para delimitar los nuevos oficios inquisidores. Así las cosas, a la Santa Cruz le corresponden las bien financiadas obras de Austral Construcciones. Y a la Santa Fe los castigos por herejías tales como la soja o un gobierno provincial que en ocasiones junta valor para abjurar de la religión oficial.
En 2007 el entonces gobernador Jorge Obeid tomó un crédito del Banco Mundial de 126,7 millones de dólares para invertirlo en una ruta nacional. Fue un reconocimiento por contraste del abandono federal a la jurisdicción de un camino que atraviesa la cuenca agrícola, lechera y agroindustrial más importante del país. Poco de su riqueza es virtud de alguna gestión contemporánea, pero en cambio es tributaria privilegiada de una renta que se va y no vuelve.
El nuevo puente Santa Fe-Santo Tomé pudo ser la devolución kirchnerista al gesto de Obeid, concebido como federal sólo en ese cauce. Pero Néstor ya no está, la provincia tiene gestión socialista y Santo Tomé un intendente radical. Ciudadanos y usuarios -locales e internacionales- del corredor (no importa su color político) , esperan junto a los cordones desalineados, los desagües carentes y las demoras.
Es de celebrar que se haya hecho la obra, incluso tarde y con defectos. Pero... ¿se puede hacer mejor?
Se puede, se debe.
Obras en espera
Carreteras Centrales de Argentina S.A. tiene -entre otras- la concesión de la RN 19 desde Santo Tomé hasta Río Primero. Está conformada por Corsan Corvian Construcciones S.A. y CCI S.A. (está última reconstruyó el Colgante).
Tomó posesión del Corredor Vial 4 el 22 de abril de 2010. Además del peaje, cobró del Órgano de Control de Concesiones Viales $ 4,6 millones para repavimentar la vieja calzada entre Santo Tomé y Sa Pereya. Además percibió otros $ 3,34 millones para repavimentar desde allí hasta el cruce con la RN 34.
Esos montos corresponden a los adelantos del 10 % que según el contrato vigente deberían haber dado inicio a los trabajos; pero esas obras no comenzaron, a la espera de la renegociación de los contratos de concesión.
El dato
Peaje
En Franck no sólo habrá que pagar “hacia Santa Fe” sino también “hacia Córdoba” sobre la nueva calzada, en la medida en que la provincia termine de recibir las obras de la autovía, que serán devueltas a la jurisdicción del Órgano de Control de las Concesiones Viales y de allí a la concesionaria CCA. La empresa está encargada de las tareas de mantenimiento, reparación y conservación, administración, explotación por peaje y servicios al usuario del corredor hasta 2016. También está encargada de la ejecución de las obras de reacondicionamiento de infraestructura y obras nuevas en régimen de Obra Pública.



Comentá la nota