La oposición impulsa cambios en la ley de control de los DNU

Los dictámenes para la reforma de la ley que regula los decretos de necesidad y urgencia deberán esperar al menos tres semanas para ser firmados.
El problema no es falta de quórum o los desacuerdos entre los legisladores, sino motivos de calendario: el próximo miércoles es feriado y el siguiente, víspera de Pascuas y muchos diputados partirán a sus provincias. De todas formas, la oposición logró consensuar los principales puntos y propondrá cambios en la cantidad de miembros de la comisión encargada de controlar los DNU: podría pasar de los actuales 16 miembros a 24.

En el oficialismo aún no tienen una posición definida, pero el kirchnerista Gerónimo Vargas Aignasse le adelantó a Clarín que su idea es "respetar el espíritu de la reforma de 1994" que fortalece la figura presidencial, pero no descartó modificaciones en el número de la comisión.

El miércoles hubo una reunión muy caliente de Asuntos Constitucionales y Peticiones, Poderes y Reglamentos donde abundaron los cruces. La oficialista Diana Conti acusó a la oposición de "violar" la Constitución y llamó a la comisión que controla los DNU "Bicameral de facto".

El radical Juan Pedro Tunessi recogió el guante y expresó que "el Gobierno piensa que el poder se ejerce absolutamente o no se ejerce" y llamó a respetar la composición "plural" del Congreso.

En principio, la modificación de la Bicameral favorecería a la oposición, que cuenta con mayoría en la Cámara de Diputados, aunque desde el kirchnerismoa expresaron sus dudas: "el cambio beneficiaría a una oposición homogénea. Con la actual puede pasar cualquier cosa".

Que se requiera aprobación expresa de ambas cámaras para validar un DNU y que los silencios se interpreten como rechazos, son otros de los puntos que serán parte del dictamen de mayoría. Además de exigir que la fundamentación esté incluida en el decreto, la oposición propondrá que cuando el Congreso esté en receso, el dictado de un DNU tenga como consecuencia inmediata la convocatoria a sesiones extraordinarias para su tratamiento.

Vargas Aignasse insistió en que la ley vigente "es buena" y que el espíritu de la Constituyente de 1994 -cuando fue dictada- fue "apuntalar el presidencialismo", por eso expresó que "hay que ser prudentes a la hora de modificarla". Como en el resto de los temas en discusión en el Congreso, el final sigue abierto.

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